Fabián encendió la tele con el mando mientras se
sentaba en el sofá, no tenía ganas de nada, últimamente se llevaba fatal con
Aitor, no se querían ni mirar a la cara ni muertos ¿Qué le había pasado? Solo
una pequeñas discusiones, pero eran tonterías, días anteriores se pelearon por
ver la tele, porque Aitor hacia una comida bastante mala y tonterías varias.
Cuando Fabián puso el canal siete Aitor se sentó también en el sofá “Ha
desaparecido una chica de diecisiete años identificada como Keyla Kern, su
familia está muy preocupada y se han registrado todas las zonas posibles” Decía
la mujer de las noticias, ninguno de los chicos le hacía mucho caso a aquella
noticia.
Se había hecho de noche, Aitor y Fabián se fueron a
dormir. Aitor se aseguro que El Cristal De Viaje estaba en su mesita de noche
como de costumbre. Los jóvenes no tardaron en dormirse.
En la habitación de Aitor se abrió un portal,
estuvo unos segundos abiertos y no apareció nadie, poco a poco apareció
apreciarse una sombra, era Estrella X, se acerco a la mesita de noche y cogió
el cristal, lo cambio por otro que tenia entre la manga, poco después de
guardarse el verdadero cristal se fue de aquella habitación.
Al día siguiente Aitor hizo el desayuno a Fabián y
a él, los dos estaban comiendo animadamente.
-¡Fabián, dejémonos de tonterías! ¿Somos amigos?
Fabián no contesto a eso, Aitor se sintió algo mal.
Aitor observo como su cristal (Que ahora era el que Estrella X había cambiado)
empezó a brillar con una gran fuerza.
-Maldita sea, otra vez está pasando algo en el
mundo del fuego ¿Me acompañas?-Dijo Aitor.
El joven fue arriba a ponerse su “uniforme” para el
trabajo, las vendas blancas tardaba unos diez minutos en ponérsela, la máscara
y otros accesorios le llevaban unos cinco minutos. Fabián pudo ver como Aitor
subió a su habitación a vestirse por lo que él con su ropa normal pudo observar
como El Cristal De Viaje estaba en la mesa del salón, lo cogió y lo agarro con
gran fuerza, el portal apareció como solía aparecer.
Aitor acabo de vestirse, bajo al salón con prisa y
pudo ver que Fabián no estaba en aquel lugar “Habrá salido a dar un paseo…”
Pensó el joven, cogió el cristal que se posaba encima de la mesa y el portal
volvió aparecer, Aitor lo cruzo con bastante prisa. El chico estaba
sorprendido, justo delante suya había una gran fábrica muy extraña, al menos
parecía eso.
-En el país del fuego no hay este tipo de
fábricas…-Dijo entre susurros.
Comenzó a caminar hacia la fábrica, abrió la gran
puerta y entro. Pudo oler algo ¿Qué era? Ni más ni menos que veneno y el no
tardo en darse cuenta y salir de aquel lugar, estaba realmente sorprendido, fue
a dar un rodeo al edificio con prisa, tenía que saber que estaba pasando esta
vez en el mundo del fuego.
Fabián estaba dentro de la fábrica, estaba llena de
pasillos y el estaba perdido entre todos ellos. El joven se empezó a sentir
mareado por aquel extraño olor que no dejaba de oler, su vista se volvió
borrosa, poco después su cuerpo empezó a pesarle, se apoyo en la pared para no
caerse ya que cada vez le costaba más mantenerse de pie por sí solo, alguien se
acercaba ¿Quién era? No era ningún humano, era un robot que se le quedo mirando
fijamente. Fabián cayó al suelo de golpe.
Aitor dio la vuelta al edificio, estaba realmente
sorprendido, solo había una puerta y una chimenea en todo el lugar, por lo que
solo había dos entradas, una por arriba y la puerta principal, la chimenea
estaba echando humo negro, seguramente contaminaría bastante, por lo que
tendría que entrar por la puerta principal. Volvió al lugar de inicio y fue a
entrar, así lo hizo, al meterse dentro de la fabrica se encontró con cuatro
robot. Aitor agarro sus dos espadas que tenia colgando en su espalda y espero a
que aquellas maquinas se acercasen a él, eso hicieron, el no tardo ni medio
minuto en cortarlas por la mitad a todas, dentro de una había una mascarilla.
-Vaya, es mi día de suerte-Dijo él de forma alegre.
Se puso aquella mascarilla y cruzo la siguiente
puerta encontrándose con una gran laberinto “Mierda” Pensó el joven, no se iba
a dar por vencido por lo que empezó a caminar por aquel pequeño laberinto.
Aitor estaba perdido y muy agobiado, no sabía que
camino tenía que coger, de repente lo supo, en el país del fuego no había
robot, no usaban esa tecnología tan avanzada y lo comprendió, no estaba en el
país del fuego ¿Dónde estaba entonces? Se dio prisa en caminar por los
pasillos, tenía que salir de allí en cuanto antes.
-Que tonto soy… Podría cruzar el portal…
Con su mano agarro El Cristal De Viaje, pero no
apareció ningún portal por lo que le extraño, no tardo en darse cuenta que era
una trampa.
Estrella X estaba realmente animada aquel día, se
encontró con su compañero Len, se acerco a él de forma animada.
-¡Hola!-Dijo ella.
-¿Te desasiste de ellos?-Preguntó Len.
Ella lo afirmo muy contenta. Len tenía forma
asiática, quizás era de algún lugar de Corea o Japón, al menos eso parecía.
-Felicidades… Pronto la nueva Utopia nacerá de
nuevo.
-¿Utopia?-Preguntó ella extrañada.
-Dicen que en el pasado los dioses unieron dos
pequeños mundos, lo llamaron Utopia, aunque los dos mundos no se llevaban muy
bien convivían en armonía, pero un día normal y corriente uno de ellos ataco al
otro con terribles monstruos y una guerra se desato, la ira de los dioses hizo
explotar uno de los mundos haciéndolo estallar con el otro y así creando solo
unas pequeñas ruinas.
Estrella X escucho la historia muy emocionada, la
verdad es que no le gustaban mucho las guerras, ella nunca la escucho.
-Nunca escuche ese cuento-Afirmo ella.
-No es un cuento, aunque ya no quede ningún
superviviente de Utopia.
Ella se quedo temblando, la verdad es que no
entendía nada.
-Pero… Dicen que solo hay siete mundos.
Len la miro y apretó el puño.
-Siete mundos son el origen de los miles y miles
que existen.
Fabián se levanto del suelo, no sabía dónde estaba
cuando se dio cuenta que estaba encerrado en una pequeña jaula del tamaño de un
león, estaba un poco apretado en aquel lugar ya que no estaba solo encerrado
allí, había un chico mas durmiendo.
-¡Eh tú, despierta!-Dijo el chico.
No despertó y Fabián noto que tenia puesto un
pequeño collar de un perro, el cual no se podía quitar, el chico que estaba
encerrado con él también lo tenia.
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