jueves, 17 de enero de 2013

Capitulo 11 - Sentimientos que no se olvidan


Fabián estuvo bastante tiempo intentando recuperar la memoria, pero todos sus intentos fueron fallidos. El joven se esforzó e intento de todo, visito todos los lugares de su ciudad que pudo. Aitor no dejaba de repetirle que debían intentar conseguir algún Cristal De Viaje, seria peligroso si algún mundo fuese conquistado por Los Magnas o Los Dominadores…
Aquel día Fabián estaba junto a Trevon, el chico estaba jugando a un juego del móvil, no se soltaba de aquella maquina ni en sus sueños más bonitos. Fabián veía la tele cuando se levanto del sofá, con cara de amargado.
-¿A dónde vas?-Pregunto Trevon.
-A algún lugar donde me pueda liberar.
-¡Vale!-Contesto Trevon.
Fabián se fue de aquella casa para dar una vuelta. Llego hasta un parque donde había mucha gente, normalmente no solía a ver tanta. Amy se acerco por detrás de él, los dos se saludaron y se sentaron en un pequeño banco.
-¿No piensas volver a tu pueblo?-Dijo Amy intentando sacar algún tema.
-¿Mi pueblo?-Pregunto el chico.
-Últimamente estas muy raro y no te comportas como siempre, antes eras muy serio y nunca sonreías, ahora te has vuelto como un niño pequeño.
Amy le tiro de los mofletes riéndose, Fabián se quedo mirando a los ojos a la chica, estaba bastante extrañado y no la entendía, la chica sonreía de forma inocente.
-Fabián, tengo unas entradas al cine, iba a ir con un amigo pero al final no puede venir… ¿Quieres venir?
Fabián estaba embobado mirando a los ojos de la joven, le contesto con un simple si y siguió mirándole a los ojos.
Los chicos estaban en la entrada del cine, estaban entrando, había mucha gente ya que era el entreno de una película de miedo. Se sentaron en la una fila que estaba en el medio, había bastante gente pero no se sentían incómodos ni nada de eso. La película trataba sobre un fantasma, bueno, la verdad es Que Fabián no se estaba enterando muy bien de la historia, acababa de empezar por lo que no entendía bien la trama, apoyo la mano en el apoyador del asiento mientras miraba la película, esta se fue desarrollando poco a poco y Fabián no quería levantarse del asientos hasta que acabase. Mientras veían la película un fantasma salió en la pantalla dando un susto, Amy dio un fuerte grito y se agarro al brazo de Fabián, el se quedo mirándola sorprendido.
-Esto…
-¡Perdóname!-Contesto ella.
La película cada vez se ponía más interesante, Amy estaba intrigada y también estaba pasando mucho miedo, iba apoyar el brazo en el apoyador del asiento, poso su mano en la de Fabián, el se sonrojo al notar la mano de Amy encima de la suya, no supo exactamente qué hacer, siguió viendo la película. La película llegaba al final y Fabián estaba bastante nervioso. Por fin acabo y los dos se levantaron. Al salir del cine se dirigieron a una calle vacía, había anochecido y era una noche muy bonita.
-¿No te parece una noche bonita?-Dijo Fabián preciosa.
-¡Claro que sí!-Contesto Amy animada- Y me tienes que acompañar a casa, que tengo miedo.
-¡Lo hare!
Los dos empezaron a caminar por aquella hermosa calle. Fabián se quedo parado un momento, pudo ver un recuerdo, estaban en una cafetería hablando con Aitor y Xavier, estaban animadamente cuando entro Amy y se sentó en una mesa con un chico.
-Aitor, ve y salúdala…-Dijo Xavier, parecía deprimido.
-¿Estáis locos? Estamos peleados-Contesto Aitor.
-Os peleáis y os perdonáis, siempre estáis igual, sois como unos niños pequeños-Susurro Fabián.
-No puedo evitar sentir algo por Amy, es tan perfecta.
Fabián volvió a la normalidad, ya no pudo recordar mas, se quedo bastante inquieto y gracias a ese recuerdo descubrió que Aitor amaba a Amy, siempre lo hará, lo peor de todo es que Fabián empezó a recordar el día que había pasado con la joven y se arrepintió porque creía que se estaba enamorando de ella, también recordó cuando vieron aquella película los tres juntos en la casa de Aitor.
-¿Estás bien?-Pregunto Amy.
-S…si.
Amy le miro con una leve sonrisa, la calle era bastante larga y aun quedaba andar un rato por lo que volvieron a empezar a caminar tranquilamente, Fabián no podía parar de pensar en el recuerdo que había recuperado, se quedo bastante incomodo, aunque junto a Amy se sentía muy comodo.
Los dos se sentaron en un pequeño tranco de una casa para descansar, se quedaron hablando.
-Fabián… ¿Algunas vez has tenido novia?-Pregunto Amy.
-¿Por qué lo preguntas?
-No sé, siempre has sido tan serio y apenas te juntabas con chicas… Pero no pareces virgen.
-¡Pues he tenido miles de novias!-Contesto Fabián.
Se quedo mirando la casa que había en frente de la que estaban sentados los dos, su mirada era totalmente fija, de repente pudo ver a Ana unos segundos justo en frente de él, ella le había sonreído.
-¿¡Las has visto!?-Pregunto Fabián nervioso.
-¿El qué?
-Nada…-Contesto Fabián de forma triste.
Fabián apenas recordaba a Ana, pero la echaba de menos y apretó el puño, tenía ganas de recordarla y poder verla, lo más extraño de todo es que quería besarla… Nunca olvido que estaba muerta.
Los dos jóvenes continuaron su camino a la casa de Amy, estaban a punto de llegar, un paso, dos pasos… Veinte pasos y unos cuantos más. Los jóvenes llegaron la casa de ella, ella iba a entrar pero antes le miro con una leve sonrisa.
-Oye. Fabián.
Fabián no contesto, pudo mirar a los ojos de Amy la cual acerco su cara a la de Fabián acercando sus labios a los del lo chico, comenzó rozándolos y lentamente cerrando los ojos, poco a poco la situación se volvió en una un poco mas romántica, Fabián cerró los ojos “No puedo evitar sentir algo por Amy, es tan perfecta” Recordó Fabián, abrió los ojos rápidamente y se alejo de ella dando unos pasos hacia atrás, Amy la miro confusa.
-Lo siento… No puedo ¡Perdóname!
Fabián se empezó a poner nervioso, recordó la frase que dijo Ana antes de morir “Chicos… Perdonadme por ser tan inútil”…” -No puedo evitar sentir algo por Amy, es tan perfecta.” Aquellas dos frases se repetían en la cabeza del joven Fabiá, comenzó a correr hacia la nada dejando a Amy sola en la entrada de su casa, Fabián corría lo más rápido que pudo hasta que se alejo, miro al cielo y pego un fuerte grito.

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