martes, 15 de enero de 2013

Capitulo 6 - En lo profundo de mi corazón


Estaba pasando un mal momento en aquella época, tres de marzo de tres mil cuatrocientos cuatro. Hace tres días me cambie de colegio porque en mi antiguo colegio me humillaban y se metían conmigo, mi nombre es Kayla y suelo ser una chica entrometida, tengo diecisiete años y… ¿Qué puedo decir de mi? Soy una chica normal y corriente.
Llegue a clase tarde como de costumbre, aunque solo llevaba tres días en el nuevo instituto ¿Soy tonta? Mi reputación ya era mala de por sí, pero aun así hice alguna que otra amiga. Me senté en mi pupitre y me toco leer, después de aquello termino la  clase. Maite se acerco a mí con un libro, lo puso encima de la mesa.
-Toma, ya me lo he leído, muchas gracias por dejármelo-Dijo ella.
Yo apenas la escuche, estaba embobada mirando a un chico, era rubio y llevaba un gorro blanco, estaba rodeado de chicos y chicas.
-¡Oh no! ¿Te gusta Teddy?-Añadió Maite.
Me sonroje y me levante del pupitre de golpe, le tape la boca como pude, nunca estuve tan roja, me empezó a gustar desde el primer día que llegue al nuevo colegio, el fue la primera persona en saludarme.
-Es el chico más popular del instituto, no podrás conocerle ni en sueños, tiene miles de amigos… Pero claro, son todos unos interesados.
-¿Qué quieres decir con eso?-Pregunte interesada.
-La familia de Teddy tiene mucho dinero, es rica.
-No lo sabía…
En aquel momento Teddy se alejo del grupo en el que estaba y se acerco a mi pupitre, creo recordar que no tardo demasiado tiempo en hacerlo, miro el libro que su amiga Maite dejo en la pequeña mesa y lo cogió.
-¡Vaya, este libro me encanta!-Dijo él.
-¿En serio te gusta Crónicas de la luz?-Dije muy animada.
Maite se quedo realmente sorprendida al ver como Teddy se me acerco y me hablo… Aun tengo una pequeña duda con todo lo que había pasado ¿Fue el libro lo que te trajo a mi? No me arrepiento de nada de lo que paso en aquel momento, descubrir algo muy importante sobre ti; Te gustaba leer.
Los días pasaban, cuatro de Marzo, cinco, seis… Siete.
Salí de pequeña casa, no era realmente grande y elegante pero si era bonita, las ventana de cristal estaban tapadas por unas cortinas mire al cielo y no era un día muy bonito que digamos, estaba nublado y parecía que iba a llover, no me importo. Empecé a caminar hacia el instituto, no podía parar de pensar en Teddy, desde que me hablo el día tres no se volvió acercar a mí.
Cada paso que daba quedaba menos, aunque era algo lógico. Tenía que cruzar la carretera, lo iba hacer, en menos de un minuto pude observar como un coche iba atropellar a un niño ¿Cuántos años podría tener? ¿Seis? ¿Siete? Corrí lo más deprisa que pude y me puse en frente del niño para que no le atropellasen a él, si no a mí ¿Por qué había hecho? El era demasiado joven para morir y yo solo era una loca enamorada que no le importaba nada. Toda mi vida paso por mi mente en unos segundos, recordé todas las navidades que pase junto a padre y madre, mis abuelos y mi hermano pequeño, también recordé la primera vez que conocí a mi hermana mayor, me llevaba bien con ella, todas las relaciones que tuve con chicos, recuerdo que rompieron conmigo por no querer tener relaciones sexuales, sí, soy virgen ¿Y qué? También se me paso por la cabeza cuando me despedí de mis amigas de Francia para ir a este hermoso país… Pero eso ya daba igual, todo acabo. Abrí los ojos y mire a todo lo que había a mí alrededor, estaba todo oscuro.
-¿He muerto? No he sentido nada…-Susurre.
En frente mía apareció un chico, era Teddy corrí a abrazarle, empecé a correr pero no conseguía alcanzarle, el muchacho me susurro algo ¿Qué decía? No le escuchaba, intente leerle los labios “Vive, no me gusta que la gente muera” Susurro el chico. Estaba perpleja, cerré los ojos de nuevo y note como alguien me besaba, eran sus labios y lo más hermoso que había vivido nunca. Abrí los ojos lentamente, ya no estaba en aquel lugar oscuro, estaba en mi habitación tumbada en la cama, me levante lentamente ¿Lo que había vivido fue real?
Baje por las escaleras lentamente, un escalón, dos, tres…Estaba todo como siempre, me dirigí al salón donde estaría mi madre, abrí la puerta y allí había una mujer, también había un niño sentado al lado de aquella mujer.
-¡Mira, la chica que me ha salvado!-Dijo el niño señalándome.
Me quede perpleja, no entendía nada ¿Qué había pasado? Comencé a temblar ya que no recordaba que hubiera salvado aquel niño. Su madre se levanto y se dirigió hacia a mí, me cogió de las manos muy nerviosa.
-¡Muchas gracias, no sé quien seria ahora sin ti! ¿Cuál es tu nombre?
Aquella madre lloraba, ahora entendía lo que sentía una madre por su hijo, poco después entendí que ella estaba dispuesta a darme lo que sea por haber salvado a su pequeño.
-¿Mi nombre?-Le conteste nerviosa.
-Claro, para agradecértelo necesitare saber tu nombre ¿No?
Cerré los ojos y lo volví abrir rápidamente, pero todo seguía igual.
-Me llamo Kayla… Si, Kayla es mi nombre ¿Verdad, mama?
Mi madre me miro de forma extraña, yo estaba confusa y no entendía nada de lo que estaba pasando. Corrí hacia mi habitación sin decir nada, registre los bolsillos de mi pantalón, no era más las sorpresa al descubrir que había una nota dentro del bolsillo izquierdo “Te espero en la parada de autobuses ¿Vendrás?” Quien lo hubiese escrito tenía una letra realmente hermosa. Baje por las escaleras corriendo y salí de mi casa lo más rápido que puse, en el papel no había hora así que no sabía si el que me la había escrito estaba allí, corría lo más rápido que podía. Mi móvil empezó a sonar, me pare para ver quién era, Maite parecía estar preocupada pero no le cogí el teléfono y seguí corriendo hacia la parada de autobuses… Ojala no me hubiese enamorado, ojala no hubiese ido a aquel lugar… Ojala le hubiera respondido la llamada a Maite.

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