jueves, 17 de enero de 2013

Capitulo 10 - Una cruel realidad


Aitor estaba en el salón mirándose fijamente con su compañero Fabián, Trevon estaba mareado, se había levantado hace poco pero no estaba bien. La causa del mareo de Trevon: Había pasado demasiado tiempo en La Jaula Del Tiempo y no estaba acostumbrado aquel mundo.
-He investigado sobre ti-Dijo Aitor.
Trevon no contesto, supo que Aitor se refirió a él, apretó los puños, no dejaba de mirar al suelo. No tenia casa, ni familia… No tenía nada y todo porque el amor le llevo ha hacer la locura más grande de mundo.
-Moriste en el día 21 de septiembre de dos mil quinientos cincuenta y ocho, al menos eso dice internet que nunca se equivoca.
Fabián estaba jugando con su móvil, el móvil era táctil y cuando hablabas se escribían los mensajes, la tecnología estaba muy avanzada…
-¿Eso qué es?-Pregunto Trevon.
-Un móvil ¿En tu época existían?
Trevon se lo quito, se emociono bastante al ver el teléfono.
-Hace miles de años que no cojo nada de tecnología ¡Me encanta!
No tardo en rastrearle y aprender cómo se usaba, Fabián se quedo realmente sorprendido, aunque un poco disgustado porque le quito el móvil. Aitor se reía por aquella situación.
-Te compraremos un móvil para ti solo-Dijo Aitor mientras se levantaba del sofá.
-¿A dónde vas?-Preguntó Fabián.
-A buscaros una casa para que viváis vosotros dos, no podéis quedaros en mi casa por toda la eternidad, necesitáis un trabajo por lo que me encargare de encontrarlo también.
-¿Qué?-Dijo Fabián sorprendido.
-Yo tengo la casa pagada, no tengo problemas y en la época en las que estamos el agua sale bastante barata, y me la pagan mis abuelos.
Después de discutir un poco aquellos dos Aitor se fue de aquella casa. Caminaba por la calle, sin prisas y parándose poco a poco. Una chica se acerco a Aitor.
-Oye... ¡Me he perdido!-Dijo la joven.
-¿Si? ¿Dónde vives?
-No soy de aquí, vivo en Francia.
El joven se llevo la mano a la cabeza, no quiso decir eso.
-¿A dónde te tengo que llevar?-Pregunto.
-Al hotel Carol.
-Muy bien, te llevare.
Aitor empezó acompañar a la joven hacia aquel hotel, ella quería tomar caminos rápidos por lo que se fueron por un callejón oscuro. El chico tenía prisa y no tenía ganas de acompañarla, ella se paró de golpe y se dio la vuelta mirando a Aitor a la cara, saco algo del bolsillo… Era un cristal.
-¿Qué? ¿Quién eres?
-Mi nombre es Alysa, encantada… Estrella X me mando para que te matase.
-¿Otra vez ella?
-¿Ella? Estrella X es la futura sucesora de Los Magnas.
Aitor se cayó sorprendido, no se esperaba esa respuesta. Corrió hacia Alysa, fue a lanzarle una llamarada pero se dio cuenta que ese cristal no era real.
-¿Otro cristal de una Jaula Del Tiempo?
Alysa se quedo realmente sorprendida, no entendía lo que quería decir ¿Cómo sabía lo que era? Solo muy pocos sabían de la existencia de aquellos horribles cristales. Alysa furiosa grito.
-¡ESTOS CRISTALES TE HARAN SUFRIR COMO HICE SUFRIR AL HIJO DE PUTA DE TREVON!
¿Qué? Ella conocía a Trevon, quedo realmente sorprendido, pero no le importo demasiado, quiso saber más sobre el tema.
-¿Tú conoces a Trevon? Tú también vienes de otra época y encima para jodernos…
Alysa salió corriendo al oírle decirle eso, Aitor no tardo en empezar a correr siguiéndola, se volvió una persecución, salieron del callejón y llegaron a una carretera, donde tuvieron que saltar por los coches que estaban parados, la gente extrañaba le miraba. Allí estaba Amy, observando cómo se peleaban.
-¡¡¡¡AITOR!!!!-Grito Amy.
El chico se distrajo y Alysa desapareció de aquel lugar, Aitor salto del coche y la miro pidiendo perdón, estaba sonrojado.
-¿Qué haces aquí Amy?-Pregunto.
Ella le pego un guantazo en toda la cara, Aitor no entendía nada de lo que estaba pasando por lo que se puso a temblar… En su mente empezó a recordar cuando tenían seis años, estaban en la guardería jugando con la pelota.
-¡Oye, tú y yo nos casaremos de mayores!-Dijo la pequeña Amy.
-¿¡Que!? Casarse es de nenas…
-¡Maleducado!
Aitor reacciono y volvió a la realidad, solo fue un pequeño recuerdo. Quiso decirle a Amy todo lo que sentía, él le amaba con mucha fuerza pero no sabía cómo decirlo, después de tanto tiempo de pensar abrió los ojos y pudo ver que Amy se iba.
Aitor estuvo en un banco sentado, estaba deprimido mientras veía a los niños del parque columpiarse, se lo estaban pasando muy bien, el recordaba cuando Amy y él jugaban de pequeños, aunque normalmente solían jugar con las videoconsolas. Un niño se le acerco, estaba feliz.
-¡Tu eres el que el otro día se paso muchos niveles de mi videojuego!-Dijo el niño.
Aitor le sonrió y se lo afirmo.
-Sí, te acuerdas de mí ¡Eh!
El niño se sentó a su lado y empezó a mirar hacia el cielo.
-Te seré sincero ¿Vale? Veo que puedo confiar en ti…
-Dime pequeño.
-¿Tú crees en los dragones? ¿Hadas? Es que veras, mis padres no paran de pelearse… Mi hermano siempre se mete conmigo y por mucho que estudie para los exámenes del colegio suspendo, creo que esforzarse no sirve de nada y veo la vida muy aburrida.
Aitor escuchaba aquel niño sorprendido, lo más sorprendente era ver cómo le hablaba, con aquella dureza.
-Necesitas creer en cosas mágicas porque piensas que esta vida es muy aburrida… ¿Verdad?
-¡Sí!-Afirmo el niño.
-Te diré un secreto, las hadas y dragones existen.
Aitor toco con el dedo corazón el pecho del chico como empujándole, luego le miro a los ojos y le sonrió.
-Ahora me tengo que ir.
Aitor se levanto del banco y se fue hacer unos recados, pudo oír gritar al chico dándole las gracias.
Aitor hizo un recado y volvía con una bolsa a casa, entro a casa animadamente y miro a sus dos amigos con una gran sonrisa.
-¡Hola!-Dijo él.
Fabián le miro de forma triste, no quería dejar aquella casa y quería seguir viviendo con él como cuando despertó en aquella cama.
-¿Sabéis? ¡Hare unas reformas en la casa y añadiré unas habitaciones!-Sonreía Aitor.
Metió la mano en la bolsa, y saco algo, era una caja, se la dio a Trevon que estaba viendo la tele bastante emocionado.
-¿Esto es para mí?-Pregunto el joven.
-Sí, es para ti.
Trevon abrió la caja y era un móvil, se emociono al verlo, no se lo había imaginado, encendió el móvil y lo registro entero, Aitor se puso a cocinar con una leve sonrisa mientras Fabián le enseñaba como manejar aquella maquina a Trevon. Los tres se sentían felices, aquel niño le había enseñado una cosa a Aitor: Los dragones y las hadas existen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario