Aitor estaba en el salón mirándose fijamente con su
compañero Fabián, Trevon estaba mareado, se había levantado hace poco pero no
estaba bien. La causa del mareo de Trevon: Había pasado demasiado tiempo en La
Jaula Del Tiempo y no estaba acostumbrado aquel mundo.
-He investigado sobre ti-Dijo Aitor.
Trevon no contesto, supo que Aitor se refirió a él,
apretó los puños, no dejaba de mirar al suelo. No tenia casa, ni familia… No
tenía nada y todo porque el amor le llevo ha hacer la locura más grande de mundo.
-Moriste en el día 21 de septiembre de dos mil
quinientos cincuenta y ocho, al menos eso dice internet que nunca se equivoca.
Fabián estaba jugando con su móvil, el móvil era
táctil y cuando hablabas se escribían los mensajes, la tecnología estaba muy
avanzada…
-¿Eso qué es?-Pregunto Trevon.
-Un móvil ¿En tu época existían?
Trevon se lo quito, se emociono bastante al ver el
teléfono.
-Hace miles de años que no cojo nada de tecnología
¡Me encanta!
No tardo en rastrearle y aprender cómo se usaba,
Fabián se quedo realmente sorprendido, aunque un poco disgustado porque le
quito el móvil. Aitor se reía por aquella situación.
-Te compraremos un móvil para ti solo-Dijo Aitor
mientras se levantaba del sofá.
-¿A dónde vas?-Preguntó Fabián.
-A buscaros una casa para que viváis vosotros dos,
no podéis quedaros en mi casa por toda la eternidad, necesitáis un trabajo por
lo que me encargare de encontrarlo también.
-¿Qué?-Dijo Fabián sorprendido.
-Yo tengo la casa pagada, no tengo problemas y en
la época en las que estamos el agua sale bastante barata, y me la pagan mis
abuelos.
Después de discutir un poco aquellos dos Aitor se
fue de aquella casa. Caminaba por la calle, sin prisas y parándose poco a poco.
Una chica se acerco a Aitor.
-Oye... ¡Me he perdido!-Dijo la joven.
-¿Si? ¿Dónde vives?
-No soy de aquí, vivo en Francia.
El joven se llevo la mano a la cabeza, no quiso
decir eso.
-¿A dónde te tengo que llevar?-Pregunto.
-Al hotel Carol.
-Muy bien, te llevare.
Aitor empezó acompañar a la joven hacia aquel
hotel, ella quería tomar caminos rápidos por lo que se fueron por un callejón
oscuro. El chico tenía prisa y no tenía ganas de acompañarla, ella se paró de
golpe y se dio la vuelta mirando a Aitor a la cara, saco algo del bolsillo… Era
un cristal.
-¿Qué? ¿Quién eres?
-Mi nombre es Alysa, encantada… Estrella X me mando
para que te matase.
-¿Otra vez ella?
-¿Ella? Estrella X es la futura sucesora de Los
Magnas.
Aitor se cayó sorprendido, no se esperaba esa
respuesta. Corrió hacia Alysa, fue a lanzarle una llamarada pero se dio cuenta
que ese cristal no era real.
-¿Otro cristal de una Jaula Del Tiempo?
Alysa se quedo realmente sorprendida, no entendía
lo que quería decir ¿Cómo sabía lo que era? Solo muy pocos sabían de la
existencia de aquellos horribles cristales. Alysa furiosa grito.
-¡ESTOS CRISTALES TE HARAN SUFRIR COMO HICE SUFRIR
AL HIJO DE PUTA DE TREVON!
¿Qué? Ella conocía a Trevon, quedo realmente
sorprendido, pero no le importo demasiado, quiso saber más sobre el tema.
-¿Tú conoces a Trevon? Tú también vienes de otra
época y encima para jodernos…
Alysa salió corriendo al oírle decirle eso, Aitor
no tardo en empezar a correr siguiéndola, se volvió una persecución, salieron
del callejón y llegaron a una carretera, donde tuvieron que saltar por los
coches que estaban parados, la gente extrañaba le miraba. Allí estaba Amy,
observando cómo se peleaban.
-¡¡¡¡AITOR!!!!-Grito Amy.
El chico se distrajo y Alysa desapareció de aquel
lugar, Aitor salto del coche y la miro pidiendo perdón, estaba sonrojado.
-¿Qué haces aquí Amy?-Pregunto.
Ella le pego un guantazo en toda la cara, Aitor no
entendía nada de lo que estaba pasando por lo que se puso a temblar… En su
mente empezó a recordar cuando tenían seis años, estaban en la guardería
jugando con la pelota.
-¡Oye, tú y yo nos casaremos de mayores!-Dijo la
pequeña Amy.
-¿¡Que!? Casarse es de nenas…
-¡Maleducado!
Aitor reacciono y volvió a la realidad, solo fue un
pequeño recuerdo. Quiso decirle a Amy todo lo que sentía, él le amaba con mucha
fuerza pero no sabía cómo decirlo, después de tanto tiempo de pensar abrió los
ojos y pudo ver que Amy se iba.
Aitor estuvo en un banco sentado, estaba deprimido
mientras veía a los niños del parque columpiarse, se lo estaban pasando muy
bien, el recordaba cuando Amy y él jugaban de pequeños, aunque normalmente
solían jugar con las videoconsolas. Un niño se le acerco, estaba feliz.
-¡Tu eres el que el otro día se paso muchos niveles
de mi videojuego!-Dijo el niño.
Aitor le sonrió y se lo afirmo.
-Sí, te acuerdas de mí ¡Eh!
El niño se sentó a su lado y empezó a mirar hacia
el cielo.
-Te seré sincero ¿Vale? Veo que puedo confiar en
ti…
-Dime pequeño.
-¿Tú crees en los dragones? ¿Hadas? Es que veras,
mis padres no paran de pelearse… Mi hermano siempre se mete conmigo y por mucho
que estudie para los exámenes del colegio suspendo, creo que esforzarse no
sirve de nada y veo la vida muy aburrida.
Aitor escuchaba aquel niño sorprendido, lo más
sorprendente era ver cómo le hablaba, con aquella dureza.
-Necesitas creer en cosas mágicas porque piensas que
esta vida es muy aburrida… ¿Verdad?
-¡Sí!-Afirmo el niño.
-Te diré un secreto, las hadas y dragones existen.
Aitor toco con el dedo corazón el pecho del chico
como empujándole, luego le miro a los ojos y le sonrió.
-Ahora me tengo que ir.
Aitor se levanto del banco y se fue hacer unos
recados, pudo oír gritar al chico dándole las gracias.
Aitor hizo un recado y volvía con una bolsa a casa,
entro a casa animadamente y miro a sus dos amigos con una gran sonrisa.
-¡Hola!-Dijo él.
Fabián le miro de forma triste, no quería dejar
aquella casa y quería seguir viviendo con él como cuando despertó en aquella
cama.
-¿Sabéis? ¡Hare unas reformas en la casa y añadiré
unas habitaciones!-Sonreía Aitor.
Metió la mano en la bolsa, y saco algo, era una
caja, se la dio a Trevon que estaba viendo la tele bastante emocionado.
-¿Esto es para mí?-Pregunto el joven.
-Sí, es para ti.
Trevon abrió la caja y era un móvil, se emociono al
verlo, no se lo había imaginado, encendió el móvil y lo registro entero, Aitor
se puso a cocinar con una leve sonrisa mientras Fabián le enseñaba como manejar
aquella maquina a Trevon. Los tres se sentían felices, aquel niño le había
enseñado una cosa a Aitor: Los dragones y las hadas existen.
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