Los pasillos del instituto estaban llenos de todo
tipo de gente, chicas que intentaban estudiar para los exámenes, distintos
grupos de amigos hablando, también estaba la típica chica del instituto que
intentaba seducir a cualquier chico, el típico niño empollón y los niños de
primero, pero bueno, nuestra historia no se centra en toda esa gente, iré al
grano, por aquellos pasillos andaban un grupo de chicos, entre todos ellos
destacaba uno solo ¿Quién? Era rubio, tenía un gorro de color blanco, y vestía
con una sudadera con capucha de color azul, parecía animado y conocer a toda la
gente del lugar, todos le saludaban y él le devolvía el saludo, el chico
parecía animado “¿Cómo estás?”, “Hola Teddy”…Le saludaba la gente, que chico
tan popular. El joven llamado Teddy se dirigió a las taquillas, abrió la suya,
era de un color amarillo, al abrirla se pudo ver dos fotos, eran Fabián y Aitor
los chicos de las fotos.
-¡Cuantas ganas tengo de encontrarme con
vosotros!-Dijo él.
Fabián estaba cansado, no sabía porque estaba tan
cansado, había sido días agotadores después de todo, Aitor y él habían solido
viajar al país del fuego, el cristal le hacía aparecer en distintos
lugares. Aitor volvió de la universidad,
al volver a casa hecho la mochila al suelo y miro a su compañero, después de
aquello se dirigió a su habitación.
Fabián veía la tele tranquilamente, se empezó a
dormir lentamente, hacia todo lo posible por mantenerse despierto pero no pudo
aguantar más.
Fabián se encontraba junto a Aitor junto a cinco
personas más, una de los que se encontraban en aquel lugar era una chica,
estaban en un lugar donde solo había arena, el cielo era gris y delante de
ellos se acercaba un anciano, este reía con gran fuerza.
-¡Ana, atácale!-Dijo Fabián con tono serio.
La chica del grupo corrió hacia el anciano, vestía
con un vestido rosa y en su mano derecha tenía un látigo, dio un salto y le
ataco con el látigo en toda la cara, pero aquella cuerda reboto en una fuerza
mágica que protegía al anciano y cayó al suelo de rodillas, Aitor corrió hacia
ella antes de que fuese demasiado tarde, el anciano estiro su mano como si
fuese de goma y la volvió más grande, agarro a la chica y se la llevo hacía él
dejándola inmóvil.
-Chicos… Perdonadme por ser tan inútil-Dijo Ana con
muchas ganas de llorar.
Aitor no pudo atravesar la barrera mágica, en
cambio Ana si lo pudo ya que el anciano se la llevo con ella, Aitor intentaba
atravesar la barrera mágica para intentar rescatar a su compañera, pero no
podía, Fabián y los demás observaban, de repente todo el grupo menos Fabián
fueron corriendo hacia aquella barrera, la empezaron a golpear, Ana que estaba
atrapada por la gran mano del anciano estiro su brazo abriendo la palma de su
mano, los cinco jóvenes golpeaban la barrera, sabían que la muchacha estaba en
un gran peligro, ella cerró los ojos y el anciano abrió la boca, en aquel
momento su labios se hicieron gigantes como los de un monstruo, no tardo en
echársela a la boca y comérsela como lo hubiera hecho una serpiente. Fabián
estaba justo detrás de todos, ellos golpeaban la barrera mágica hasta que el
anciano malvado se devoro a su compañera, Aitor cayó de rodillas y pego un
fuerte grito…”Soy débil, no merezco ser vuestro capitán” pensó Fabián. Él chico
pestañeo y ya no estaba en ese extraño desierto, ahora se encontraban en una
habitación, estaba con sus compañeros de antes, Ana entre ellos.
-Pero… ¡Es mejor no ir!-Dijo uno de los chicos.
-¡Cállate Xavier!-Contesto Fabián-No dejaremos que
Los Magnas se salgan con la suya ¿Sabes qué pasaría si obtienen su objetivo?
El chico que se parecía llamarse Xavier se había
callado y miro hacia el suelo, no supo que decir, en cambio los demás habían
sonreído.
-¡Yo iré a la guerra de los elementos! Soy un
estorbo porque perdí mis poderes… ¡Por lo que intentare ser muy útil!-Dijo Ana.
Los demás empezaron a decir que iban a ir también,
dándole ánimos, en cambio Xavier no se encontraba muy convencido, Fabián se
sintió feliz al ver que sus amigos le apoyaban, pero de repente las sonrisas se
fueron, aquel escenario desapareció y Fabián apareció en un lugar oscuro,
parecía que estaba levitando, en frente apareció Ana.
-Yo os lleve a la muerte…-Susurro Fabián.
El joven cayó de rodillas llorando llevándose su
mirada aquel suelo que no se podía ver, Ana se le acerco y le puso su mano en
su hombro “¡Fabián!” Dijo una voz… Esa voz volvió a repetir el mismo nombre,
Fabián empezó abrir los ojos, estaba tumbado en el sofá y en frente suya estaba
Aitor intentado despertarle, estaba cubierto por un manto negro, su cuerpo
estaba completamente cubierto de vendas, llevaba un pañuelo de color blanco en
la frente y una máscara plateada cubriendo la parte inferior de su rostro.
Fabián miro a Aitor a los ojos, era lo único de su cuerpo que se podía ver.
-¿Quién es Ana?-Preguntó Fabián.
Aitor puso una expresión vacía. Fabián parecía
tener miedo, se dio cuenta que todo lo que había sucedido era un sueño.
-Tenemos que irnos al mundo del fuego…-Dijo Aitor.
-¿Para qué?-Preguntó Fabián.
Aitor no respondió y cogió El Cristal De Viaje que
estaba encima de la mesa, Fabián se levanto rápidamente.
-¡Espera! Yo también quiero ropa tan chula como la
tuya-Afirmo Fabián.
Los dos jóvenes se miraron fijamente.
-Ahora mismo no.
Aitor apretó El Cristal De Viaje, y apareció el
portal, los dos lo cruzaron rápidamente, aparecieron en la ciudad que Aitor
rescato a Fabián (En el primer capítulo). Los empezaron a caminar, al parecer
los ciudadanos se alejaban de él. Los dos jóvenes andaban por una gran calle,
detrás de ellos apareció un dragón, había dos personas más.
-¡Hola!-Dijo Estrella X.
Aitor se preparo cogiendo sus espadas que colgaban
en su espalda, miro a la joven.
-¡Danos El Cristal De Viaje!-Dijo Aitor.
Estrella X saco un cristal de su bolsillo con una
gran sonrisa, los dos amigos le miraron de forma simple, la joven encapuchada
tiro el cristal al aire, el dragón no tardo en comérselo.
-Si lo quieres, lo tiene mi mascota-Dijo ella entre
una carcajada.
Aitor con las dos espadas corrió hacia ella
furioso, Estrella X y su compañero
hicieron aparecer un portal, lo cruzaron y este desapareció. Ahora en el
escenario solo se encontraba el dragón, Fabián y Aitor, por supuesto Fabián se
iba a quedar mirando. Él joven con sus dos espadas salto encima del dragón para
hincárselas, pero el monstruo fue rápido y esquivo el golpe moviendo la cabeza.
-Si pudiese recordar como use mis poderes el otro
día…-Susurro Fabián.
Aitor estaba esquivando todas las bolas de fuego
que le lanzaba el dragón, alguna le había dado, pero no le hacían demasiado
efecto sus ataques, fuego contra fuego… Fabián recordó el sueño ¿Había empezado
a recuperar la memoria? Miro hacia el suelo pensando en esa tal Ana, apretó el
puño y una lagrima salió de sus ojos, no tardo en reaccionar y mirar al dragón,
Fabián corrió hacia él con gran velocidad, sus ojos se volvieron oscuros como
la noche y mientras corría iba dejando una especie de aura oscura por donde
había pasado.
-¡Yo los vengare, yo los lleve a la muerte!-Dijo
Fabián.
En aquel momento Fabián parecía poseído, Aitor no
entendía que le pasaba a su compañero, se quedo pensativo y se aparto del
lugar, apretó el puño fuertemente. Fabián abrió la boca como lo hacía Aitor
cuando lanzaba fuego, pero esta vez era distinto, Fabián en vez de echar fuego
hecho un rayo oscuro, el dragón se llevo aquel gran impacto que no le dio
tiempo a reaccionar y cayó al suelo bruscamente. En el momento que el dragón
había caído, Aitor se acerco y toco con la palma de su mano el estomago de la bestia.
-El cristal era falso… Mierda.
Fabián cayó al suelo de golpe, Aitor corrió a ver
si estaba bien, pero no ¿Cómo iba a estar bien? No estaba acostumbrado a usar
sus poderes de aquella manera.
-¡Sois geniales!-Dijo animadamente.
El chico parecía muy feliz al verles.
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