Fabián se esforzó mucho en los últimos días para
recuperar la memoria, apenas salió de su ciudad, menos aun de la casa de su
compañero, Aitor, este le enseño a defenderse por si ocurría algo, había que
tener bastante cuidado, según Aitor le conto a Fabián, había tres bandos
enemigos contando en el que estaba él que lo formaban ellos dos, ellos querían
el bien para los siete mundos, cosas que no era fácil conseguir, el segundo
bando quería una dictadura y unir los siete mundos, podría llevar al caos ya
que ningún otro mundo sabía la existencia de otros, ese grupo se llamaba Los
Dominadores. Solo unas pocas personas tenían derecho a dicha información de los
siete mundos. El tercer grupo quería destruir los mundos o apoderarse de ellos,
eran crueles por así decirlo y disfrutaban asesinado a la gente, el nombre de
ese bando eran Los Magnas. Lo peor de todo es que ya se había hecho noticia que
en el bando de Aitor solo quedaban ellos dos, y era un grave problema.
Aitor estaba ordenado la casa con bastante prisa,
por lo que estaba muy ocupado.
-¿Por qué te ha dado por ordenar tu casa?-Preguntó
Fabián.
El joven no escucho la pregunta de su compañero y
siguió limpiando y poniendo las cosas en su lugar, estaba quedando todo muy
limpio, tanto que Fabián se quedo asombrado, no tenia palabras ya que en la
semana que había pasado viviendo junto a él no le había visto de esa manera.
-¡Aitor!
-¿Si?
-¿Qué te pasa?
Aitor miro a su compañero y se sorprendió.
-Esta noche tengo una cita, así que necesito que
desaparezcas toda la noche.
Fabián no supo que decir, se quedo algo perplejo al
oír eso, no pudo evitar reírse y rascarse la nuca, estaba claro que Aitor no se
había dado cuenta que aun no se había quitado el pijama, eso le hacía reírse al
muchacho contrario.
Después de unas horas acabo de limpiar toda la
casa, estaba reluciente ¿Era necesario limpiar tanto para que una cita saliese
bien? Quizás Aitor fue algo exigente en aquella situación, pero tampoco era que
le importase mucho.
Un cristal que estaba encima de la mesa empezó a
brillar con fuerza, Fabián se acerco a él con curiosidad.
-Oye… Aitor ¿Por qué brilla este cristal?
Aitor se acerco al cristal con curiosidad para ver
que le pasaba, quedo sorprendido, su mirada mostraba temor, no tenía ganas de
hacerlo… lo agarro lo antes posible. Apareció una gran luz proveniente del
cristal, en menos de unos segundos la luz desapareció y apareció un portal que
llevaba al mundo del fuego.
-¿Qué es eso?-Preguntó Fabián.
-Este cristal es un Cristal De Viaje, hace podamos
viajar entre la tierra y el mundo de fuego, cuando brilla de esta manera
significa que hay un gran peligro en el
otro mundo y aquí es donde tenemos que actuar nosotros.
Fabián se quedo sorprendido mirando el portal,
tenía un aura roja en por su alrededor, de repente fue empujado hacia la mágica
puerta por Aitor, este entro luego. Los dos llegaron al mundo de fuego, estaban
en un pequeño desierto.
-¿Dónde estamos?-Preguntó Fabián.
Aitor miro a su alrededor, estaban en el desierto
del fuego, un lugar demasiado peligroso para que estuvieran los dos solos,
sobre todo Fabián que no recordaba cómo usar sus poderes, en cambio Aitor podía
usarlos sin problemas.
Los dos jóvenes estuvieron andando tranquilamente
por aquel lugar donde solo había arena y alguna roca, estaban cansados y no
sabían hacia dónde ir, pero bah… Siguieron caminando, a lo lejos pudieron ver
un pequeño pueblo, los dos amigos fueron corriendo hacia allí, no tardaron en
entrar, el lugar estaba desierto.
-Este lugar esta vacio…-Susurro el segundo de los
jóvenes
-Sí, pero está habitado.
Aitor observo cómo la gente cerraba las ventanas,
tiendas y bares ¿Por qué era eso? Por el frente suya andaba un hombre con un
gran bigote, estaba rechoncho, se acerco a ellos, parecía que se estaba fumando
un puro.
-¿Qué queréis?
Aitor dio un paso en frente y miro a aquel señor.
-Queremos ayudaros, pero no sabemos vuestro
problema.
El hombre miro hacia el suelo.
-¿Qué ha pasado?
-No han robado nuestra bendición.
Fabián se quedo intrigado con saber qué era eso de
la bendición pero con ver la cara que puso Aitor de angustia supo que no era
algo muy bueno.
-Nosotros lo recuperaremos, tranquilo ¿Hacia dónde
han ido?
El hombre rechoncho señalo una taberna y se fijo en
los extraños ropajes que llevaba Aitor, era un pijama, Fabián no pudo evitar
reírse. Los jóvenes entraron a la taberna de golpe, estaba vacía excepto por
dos personas, un hombre y una chica, el hombre era musculoso y grande, vestía
como un ninja por lo que no se dejaba ver la cara y era oscuro, la chica vestía
con ropa oscura como él, tenía una trenza y al igual que su compañero tampoco
se dejaba ver la cara.
-Normalmente cuando se roba algo se huye o se
esconde esa persona para que no le encuentren, pero nunca se quedan en una taberna
tomando cerveza a vista de todos, os tienen miedo pero yo no-Dijo Aitor
enfadado.
El hombre le miro y se había reído de él, Aitor iba
a coger su espada que debería estar colgando en su espalda, fue una sorpresa al
descubrir que no tenía la espada y vestía con el pijama.
-¡Fabián, eres un cabrón!
El joven bajo la mirada y miro a Aitor, ya no le
hacía tanta gracia que vistiese de esa manera fuera de su casa.
-Lo siento…
La chica le tiro un palo resistente a Aitor, este
lo cogió con bastante facilidad, un aura roja apareció rodeándole, era la
esencia del fuego. Aitor corrió hacia su rival para darle con aquel palo, pero
el gran hombre lo esquivo, había aparecido justo detrás de él para darle un
fuerte golpe en la cabeza, Aitor se dio cuenta y se dio la vuelta a tiempo para
parar el golpe con el paro, no se iba a dejar rendirse tan fácilmente. Fabián
observaba el combate al igual que la chica. Aitor golpeo al hombre con el palo
con gran fuerza, fue una desilusión al ver que no le hizo nada, el joven
cansado de hacer tantos golpes inútiles le empezó a golpear una y otra vez, cada
vez con más fuerza en, el hombre malo se dejaba golpear en el pecho mientras echaba
una buena carcajada, lentamente cogió el palo y se lo quito, lo rompió sin
ningún esfuerzo, así de de simple.
-¿Cómo?-Se preguntó Aitor.
Fabián estaba temblando, no sabía qué hacer y Aitor
necesitaba su ayuda, apretó el puño y se estaba empezando a poner nervioso,
pestañeaba de vez en cuando, dirigió la mirada a la chica, tenia curiosidad por
ver como era su cara, ella le devolvió la mirada.
Aitor sorprendido dio unos pasos hacia atrás.
-¡Aliento del dragón!-Grito el joven.
De la boca de Aitor salió fuego, como los dragones
lo lanzaban, el hombre lo esquivo fácilmente desapareciendo del lugar y riendo,
iba a dar su golpe final, Aitor se dio la vuelta para parar el golpe, pero no
estaba allí, tampoco en su izquierda ni derecha, le buscaba con la mirada
¿Dónde estaba? De repente se sorprendió al ver que aquel hombre fuerte era como
un camaleón ¿Qué tipo de magia era aquella? Dio un paso atrás y el hombre le
agarro de los brazos.
-¡No!-Grito Fabián.
En aquel momento los ojos de Fabián se volvieron
oscuros. Aitor no se podía mover. Fabián se convirtió en un leve charco oscuro,
se movió por el suelo en aquella extraña forma hasta llegar hasta aquel hombre,
estaba justo debajo cuando unas extrañas manos oscuras salieron del charco y le
agarraron de las piernas para que no pudiese escapar, el individuo se distrajo
y soltó a Aitor sin darse cuenta mientras intentaba deshacerse de aquellos
brazos oscuros como una sombra que le agarraron, Aitor le miro a la cara y
volvió abrir la boca para hacer su gran ataque “Aliento de dragón” hecho fuego
por la boca como lo hacía un dragón, todo aquel fuego quemo al hombre haciendo
que cayese al suelo y gritase de dolor. La sombra empezó adoptar forma humana
de carne y hueso, era Fabián. Aitor se dirigió a la chica andando rápidamente,
ella había sonreído y saco un pequeño cristal de viaje como el que tenia él.
-Danos la bendición.
-Preferimos llamarlo Cristal De Viaje… Y una cosa
más, a partir de ahora nos encontraremos a menudo, esta batalla la he ganado
yo, Aitor… Aprende mi nombre: Estrella X-Dijo la chica presentándose, parecía
estar de buen humor.
Fabián le miro bruscamente y se dirigió hacia ella,
pero la chica desapareció sin necesidad de ningún portal, el Cristal De Viaje
le había llevado a otro lugar.
-Así que Estrella X… Te encontraremos…-Susurro
Aitor furioso.
Fabián agacho la mirada, tenían un enemigo más,
poco después Aitor le explico que ellos pertenecían al grupo de Los Magnas. Los
dos estaban realmente sorprendidos, Fabián había conseguido usar sus poderes rápidamente,
pero no le dieron demasiada importancia.
Cuando los dos jóvenes regresaron a casa después de
pedir disculpas al acalde por no poder recuperar aquel cristal, estuvieron algo
pensativos y deprimidos, llegaba la noche y Aitor se vistió de forma formal y
Fabián se fue a pasear por la calle para dejarlos solos. Alguien toco la
puerta, Aitor fue abrirla animadamente, era Amy.
-¡Ya llegue! ¿Empezamos hacer los deberes del
martes?-Dijo ella.
El joven había sonreído, estaba muy animado por
verla, su mirada era dulce.
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