El
tiempo pasaba lentamente, pero no para todos, Trevon se había vuelto un adicto
al móvil, no lo dejaba ni unos segundos. Aitor no se arrepentía de haberle
hecho tal regalo, si era feliz, muy bien por él, en cambio Fabián estaba algo
amargado de verle siempre con el móvil.
Había
pasado un mes.
Trevon salió a pasear junto a Fabián,
exactamente fue obligado este último con la escusa de “Apenas sales de casa y
es bueno conocer el mundo”. Visitaron algunos museos, distintos parques y
varios lugares, ahora se encontraban en un centro comercial.
-Vamos
a irnos ya a casa-Dijo Trevon.
-¡No,
vamos a comprarte ropa!
Trevon
se estaba amargando, no tenía ganas de seguir así, apretaba los puños mientras
llegaba a una pequeña tienda de ropa, los dos jóvenes empezaron a probarse
ropa, seguidamente la compraron y salieron de aquel lugar. Unos hombres
enmascarados entraron por las puestas de aquel lugar, estaban armados.
-¿Y
esos quien son?-Pregunto Trevon-¿Los reyes magos?
-¿Eh?-Contesto
Fabián.
Los
hombres apuntaron a la gente con sus pistolas.
-¡Levantad
las manos!-Dijo uno de ellos.
Fabián
las levanto sorprendido, Trevon se quedo mirando a los hombres con cara de extraño,
la verdad es que se le habían olvidado algunas costumbres. El chico sin hacer
caso a los hombres metió la mano en su bolsilla y cogió su móvil, lo
desbloqueo.
-¡Eh
tú, deja la mierda esa!
Trevon
no contesto a aquella persona, empezó a jugar a juegos con el móvil, aquella
persona se la volvió a repetir.
-A mí
nadie me dice que deje el móvil…
Fabián
se estaba quedando sorprendido, nunca había visto a alguien desafiar a
atracadores de esa manera. Los hombres dispararon a Trevon con sus pistolas.
Los ojos de Fabián se volvieron negros y en aquel instante se mostro en frente
de Trevon, dándole la espalda, las balas atravesaron su cuerpo como si
atravesaran una niebla, en aquel instante las balas desaparecieron y Fabián volvió
a la normalidad.
-¿¡Que
ha pasado!?-Dijo uno de los hombres.
En
medio de ellos apareció una chica, era Alysa, había sonreído amablemente.
-Trevon,
veo que has conseguido escapar de La Jaula Del Tiempo.
-¿Piensas
cumplir tu promesa?-Contesto.
-No,
subnormal.
La
joven estiro las manos hacia los tres atracadores, en ese momento los hombres
se empezaron a unir de forma extraña, estaban asustado y gritando.
-¿Qué
le está pasando?-Pregunto Trevon.
-No
lo sé…-Contesto su amigo.
De
los tres hombres apareció una oscura sombra con unas grandes alas oscuras como
la noche, sus ojos eran negros. Alysa no pudo evitar sonreír con fuerza, esa
sonrisa se volvió en una loca risa.
-No podrás
con él, la oscuridad no puede vencer a la oscuridad, deben estar juntas-Dijo
Alysa refiriéndose a Fabián.
El
joven no hizo caso a la chica y de sus manos aparecieron unas bolas oscuras, se
las tiro al hombre oscuro sin molestarse, no les hizo nada por lo que él quedo
realmente sorprendido, no entendió bien lo que pasaba por lo que aparto la
mirada de aquel lugar y pensó otra manera de vencerle, descubrió que Alysa tenía
razón.
-Trevon…
No puedo vencerle.
Trevon
seguía con el móvil, parecía que le daba igual pero estaba esperando a que
llegase el momento para actuar y hacer algo, no sabía el que. El malo de la
zona se acerco a Fabián y le agarro el cuello, lo subió hacia arriba con gran
fuerza dejándole sin respiración.
-¡Déjale!-Dijo
Trevon atemorizado.
Alysa
se reía con gran fuerza.
-¡QUE
LE DEJES!-Grito Trevon.
Aquel
hombre le apretó mas del cuello, Fabián estaba perdiendo la conciencia, Trevon apretó
el puño y abrió la boca con gran fuerza dando un fuerte grito, una gran luz le
ilumino, era hermoso, unas hermosas alas blancas aparecieron en su espalda.
-¿Luz?
¿El elemento de la Luz?-Dijo ella.
Toda
la gente miraba aquella situación, alguna escondida y otra asustada, pero todas
lo miraban.
El
joven voló hacia aquel hombre oscuro, le
pego una gran patada haciendo que soltase a Fabián.
-El
no puede atacarte porque sus ataques no le afectan, pero hay algo que tengo
claro, la luz siempre vencerá a la oscuridad.
Fabián
abrió los ojos lentamente al escuchar esa bonita frase que dijo su compañero,
se intento levantar pero no tenía fuerzas.
El
joven de las alas blancas, abrió la boca con gran fuerza y de esta salió un
rayo de luz, choco contra el hombre oscuro y le hizo desaparecer haciendo
aparecer a los hombres que habían sido fusionados en ese hombre. Las alas de
trevon desaparecieron, todos le miraban, el chico se guardo el móvil en el
bolsillo y seguidamente cogió las bolsas de ropa que estaban tiradas en el
suelo, Fabián se levanto del suelo.
-¡Unos
enviados de dios han venidos ha salvadnos-Dijo un hombre.
Los
dos amigos se extrañaron al oír eso, se fueron corriendo dejando Alysa allí
sola que se fue poco después. Desaparecieron del centro comercial.
Estaban
andando por una calle para llegar a su casa, los dos estuvieron callados sin
saber que decir.
-Oye…
¿Te acuerdas lo que dijiste antes de que la luz siempre gana?-Preguntó Fabián.
-Sí.
-Pues
es mentira, mi elemento es la oscuridad y soy más poderoso que tú.
-¡Que
te lo crees!
-Es
verdad!
Los
dos chicos se empezaron a pelear mientras se dirigían a casa, la verdad es que
siempre estaban peleándose, lo peor de todo es que descubrieron que Trevon tenía
un poder dentro suyo, el elemento de la luz…
Llegaron
a casa y se lo explicaron todo a Aitor, este se quedo sorprendido, no dijo nada
solo le explico en la situación en la que estaba, su última frase era:
-Trevon…
¿Quieres unirte a nosotros?
-Siempre
hemos sido un equipo.
Los
tres amigos se alegraron bastante, ahora todo iba a cambiar, no eran dos, si no
tres, fuego, oscuridad y luz… ¿Creéis que podrían parar a Los Magnas ellos
solos?