viernes, 18 de enero de 2013

Capitulo 12 - El ángel de la luz


El tiempo pasaba lentamente, pero no para todos, Trevon se había vuelto un adicto al móvil, no lo dejaba ni unos segundos. Aitor no se arrepentía de haberle hecho tal regalo, si era feliz, muy bien por él, en cambio Fabián estaba algo amargado de verle siempre con el móvil.
Había pasado un mes.
 Trevon salió a pasear junto a Fabián, exactamente fue obligado este último con la escusa de “Apenas sales de casa y es bueno conocer el mundo”. Visitaron algunos museos, distintos parques y varios lugares, ahora se encontraban en un centro comercial.
-Vamos a irnos ya a casa-Dijo Trevon.
-¡No, vamos a comprarte ropa!
Trevon se estaba amargando, no tenía ganas de seguir así, apretaba los puños mientras llegaba a una pequeña tienda de ropa, los dos jóvenes empezaron a probarse ropa, seguidamente la compraron y salieron de aquel lugar. Unos hombres enmascarados entraron por las puestas de aquel lugar, estaban armados.
-¿Y esos quien son?-Pregunto Trevon-¿Los reyes magos?
-¿Eh?-Contesto Fabián.
Los hombres apuntaron a la gente con sus pistolas.
-¡Levantad las manos!-Dijo uno de ellos.
Fabián las levanto sorprendido, Trevon se quedo mirando a los hombres con cara de extraño, la verdad es que se le habían olvidado algunas costumbres. El chico sin hacer caso a los hombres metió la mano en su bolsilla y cogió su móvil, lo desbloqueo.
-¡Eh tú, deja la mierda esa!
Trevon no contesto a aquella persona, empezó a jugar a juegos con el móvil, aquella persona se la volvió a repetir.
-A mí nadie me dice que deje el móvil…
Fabián se estaba quedando sorprendido, nunca había visto a alguien desafiar a atracadores de esa manera. Los hombres dispararon a Trevon con sus pistolas. Los ojos de Fabián se volvieron negros y en aquel instante se mostro en frente de Trevon, dándole la espalda, las balas atravesaron su cuerpo como si atravesaran una niebla, en aquel instante las balas desaparecieron y Fabián volvió a la normalidad.
-¿¡Que ha pasado!?-Dijo uno de los hombres.
En medio de ellos apareció una chica, era Alysa, había sonreído amablemente.
-Trevon, veo que has conseguido escapar de La Jaula Del Tiempo.
-¿Piensas cumplir tu promesa?-Contesto.
-No, subnormal.
La joven estiro las manos hacia los tres atracadores, en ese momento los hombres se empezaron a unir de forma extraña, estaban asustado y gritando.
-¿Qué le está pasando?-Pregunto Trevon.
-No lo sé…-Contesto su amigo.
De los tres hombres apareció una oscura sombra con unas grandes alas oscuras como la noche, sus ojos eran negros. Alysa no pudo evitar sonreír con fuerza, esa sonrisa se volvió en una loca risa.
-No podrás con él, la oscuridad no puede vencer a la oscuridad, deben estar juntas-Dijo Alysa refiriéndose a Fabián.
El joven no hizo caso a la chica y de sus manos aparecieron unas bolas oscuras, se las tiro al hombre oscuro sin molestarse, no les hizo nada por lo que él quedo realmente sorprendido, no entendió bien lo que pasaba por lo que aparto la mirada de aquel lugar y pensó otra manera de vencerle, descubrió que Alysa tenía razón.
-Trevon… No puedo vencerle.
Trevon seguía con el móvil, parecía que le daba igual pero estaba esperando a que llegase el momento para actuar y hacer algo, no sabía el que. El malo de la zona se acerco a Fabián y le agarro el cuello, lo subió hacia arriba con gran fuerza dejándole sin respiración.
-¡Déjale!-Dijo Trevon atemorizado.
Alysa se reía con gran fuerza.
-¡QUE LE DEJES!-Grito Trevon.
Aquel hombre le apretó mas del cuello, Fabián estaba perdiendo la conciencia, Trevon apretó el puño y abrió la boca con gran fuerza dando un fuerte grito, una gran luz le ilumino, era hermoso, unas hermosas alas blancas aparecieron en su espalda.
-¿Luz? ¿El elemento de la Luz?-Dijo ella.
Toda la gente miraba aquella situación, alguna escondida y otra asustada, pero todas lo miraban.
El joven voló hacia  aquel hombre oscuro, le pego una gran patada haciendo que soltase a Fabián.
-El no puede atacarte porque sus ataques no le afectan, pero hay algo que tengo claro, la luz siempre vencerá a la oscuridad.
Fabián abrió los ojos lentamente al escuchar esa bonita frase que dijo su compañero, se intento levantar pero no tenía fuerzas.
El joven de las alas blancas, abrió la boca con gran fuerza y de esta salió un rayo de luz, choco contra el hombre oscuro y le hizo desaparecer haciendo aparecer a los hombres que habían sido fusionados en ese hombre. Las alas de trevon desaparecieron, todos le miraban, el chico se guardo el móvil en el bolsillo y seguidamente cogió las bolsas de ropa que estaban tiradas en el suelo, Fabián se levanto del suelo.
-¡Unos enviados de dios han venidos ha salvadnos-Dijo un hombre.
Los dos amigos se extrañaron al oír eso, se fueron corriendo dejando Alysa allí sola que se fue poco después. Desaparecieron del centro comercial.
Estaban andando por una calle para llegar a su casa, los dos estuvieron callados sin saber que decir.
-Oye… ¿Te acuerdas lo que dijiste antes de que la luz siempre gana?-Preguntó Fabián.
-Sí.
-Pues es mentira, mi elemento es la oscuridad y soy más poderoso que tú.
-¡Que te lo crees!
-Es verdad!
Los dos chicos se empezaron a pelear mientras se dirigían a casa, la verdad es que siempre estaban peleándose, lo peor de todo es que descubrieron que Trevon tenía un poder dentro suyo, el elemento de la luz…
Llegaron a casa y se lo explicaron todo a Aitor, este se quedo sorprendido, no dijo nada solo le explico en la situación en la que estaba, su última frase era:
-Trevon… ¿Quieres unirte a nosotros?
-Siempre hemos sido un equipo.
Los tres amigos se alegraron bastante, ahora todo iba a cambiar, no eran dos, si no tres, fuego, oscuridad y luz… ¿Creéis que podrían parar a Los Magnas ellos solos?

jueves, 17 de enero de 2013

Capitulo 11 - Sentimientos que no se olvidan


Fabián estuvo bastante tiempo intentando recuperar la memoria, pero todos sus intentos fueron fallidos. El joven se esforzó e intento de todo, visito todos los lugares de su ciudad que pudo. Aitor no dejaba de repetirle que debían intentar conseguir algún Cristal De Viaje, seria peligroso si algún mundo fuese conquistado por Los Magnas o Los Dominadores…
Aquel día Fabián estaba junto a Trevon, el chico estaba jugando a un juego del móvil, no se soltaba de aquella maquina ni en sus sueños más bonitos. Fabián veía la tele cuando se levanto del sofá, con cara de amargado.
-¿A dónde vas?-Pregunto Trevon.
-A algún lugar donde me pueda liberar.
-¡Vale!-Contesto Trevon.
Fabián se fue de aquella casa para dar una vuelta. Llego hasta un parque donde había mucha gente, normalmente no solía a ver tanta. Amy se acerco por detrás de él, los dos se saludaron y se sentaron en un pequeño banco.
-¿No piensas volver a tu pueblo?-Dijo Amy intentando sacar algún tema.
-¿Mi pueblo?-Pregunto el chico.
-Últimamente estas muy raro y no te comportas como siempre, antes eras muy serio y nunca sonreías, ahora te has vuelto como un niño pequeño.
Amy le tiro de los mofletes riéndose, Fabián se quedo mirando a los ojos a la chica, estaba bastante extrañado y no la entendía, la chica sonreía de forma inocente.
-Fabián, tengo unas entradas al cine, iba a ir con un amigo pero al final no puede venir… ¿Quieres venir?
Fabián estaba embobado mirando a los ojos de la joven, le contesto con un simple si y siguió mirándole a los ojos.
Los chicos estaban en la entrada del cine, estaban entrando, había mucha gente ya que era el entreno de una película de miedo. Se sentaron en la una fila que estaba en el medio, había bastante gente pero no se sentían incómodos ni nada de eso. La película trataba sobre un fantasma, bueno, la verdad es Que Fabián no se estaba enterando muy bien de la historia, acababa de empezar por lo que no entendía bien la trama, apoyo la mano en el apoyador del asiento mientras miraba la película, esta se fue desarrollando poco a poco y Fabián no quería levantarse del asientos hasta que acabase. Mientras veían la película un fantasma salió en la pantalla dando un susto, Amy dio un fuerte grito y se agarro al brazo de Fabián, el se quedo mirándola sorprendido.
-Esto…
-¡Perdóname!-Contesto ella.
La película cada vez se ponía más interesante, Amy estaba intrigada y también estaba pasando mucho miedo, iba apoyar el brazo en el apoyador del asiento, poso su mano en la de Fabián, el se sonrojo al notar la mano de Amy encima de la suya, no supo exactamente qué hacer, siguió viendo la película. La película llegaba al final y Fabián estaba bastante nervioso. Por fin acabo y los dos se levantaron. Al salir del cine se dirigieron a una calle vacía, había anochecido y era una noche muy bonita.
-¿No te parece una noche bonita?-Dijo Fabián preciosa.
-¡Claro que sí!-Contesto Amy animada- Y me tienes que acompañar a casa, que tengo miedo.
-¡Lo hare!
Los dos empezaron a caminar por aquella hermosa calle. Fabián se quedo parado un momento, pudo ver un recuerdo, estaban en una cafetería hablando con Aitor y Xavier, estaban animadamente cuando entro Amy y se sentó en una mesa con un chico.
-Aitor, ve y salúdala…-Dijo Xavier, parecía deprimido.
-¿Estáis locos? Estamos peleados-Contesto Aitor.
-Os peleáis y os perdonáis, siempre estáis igual, sois como unos niños pequeños-Susurro Fabián.
-No puedo evitar sentir algo por Amy, es tan perfecta.
Fabián volvió a la normalidad, ya no pudo recordar mas, se quedo bastante inquieto y gracias a ese recuerdo descubrió que Aitor amaba a Amy, siempre lo hará, lo peor de todo es que Fabián empezó a recordar el día que había pasado con la joven y se arrepintió porque creía que se estaba enamorando de ella, también recordó cuando vieron aquella película los tres juntos en la casa de Aitor.
-¿Estás bien?-Pregunto Amy.
-S…si.
Amy le miro con una leve sonrisa, la calle era bastante larga y aun quedaba andar un rato por lo que volvieron a empezar a caminar tranquilamente, Fabián no podía parar de pensar en el recuerdo que había recuperado, se quedo bastante incomodo, aunque junto a Amy se sentía muy comodo.
Los dos se sentaron en un pequeño tranco de una casa para descansar, se quedaron hablando.
-Fabián… ¿Algunas vez has tenido novia?-Pregunto Amy.
-¿Por qué lo preguntas?
-No sé, siempre has sido tan serio y apenas te juntabas con chicas… Pero no pareces virgen.
-¡Pues he tenido miles de novias!-Contesto Fabián.
Se quedo mirando la casa que había en frente de la que estaban sentados los dos, su mirada era totalmente fija, de repente pudo ver a Ana unos segundos justo en frente de él, ella le había sonreído.
-¿¡Las has visto!?-Pregunto Fabián nervioso.
-¿El qué?
-Nada…-Contesto Fabián de forma triste.
Fabián apenas recordaba a Ana, pero la echaba de menos y apretó el puño, tenía ganas de recordarla y poder verla, lo más extraño de todo es que quería besarla… Nunca olvido que estaba muerta.
Los dos jóvenes continuaron su camino a la casa de Amy, estaban a punto de llegar, un paso, dos pasos… Veinte pasos y unos cuantos más. Los jóvenes llegaron la casa de ella, ella iba a entrar pero antes le miro con una leve sonrisa.
-Oye. Fabián.
Fabián no contesto, pudo mirar a los ojos de Amy la cual acerco su cara a la de Fabián acercando sus labios a los del lo chico, comenzó rozándolos y lentamente cerrando los ojos, poco a poco la situación se volvió en una un poco mas romántica, Fabián cerró los ojos “No puedo evitar sentir algo por Amy, es tan perfecta” Recordó Fabián, abrió los ojos rápidamente y se alejo de ella dando unos pasos hacia atrás, Amy la miro confusa.
-Lo siento… No puedo ¡Perdóname!
Fabián se empezó a poner nervioso, recordó la frase que dijo Ana antes de morir “Chicos… Perdonadme por ser tan inútil”…” -No puedo evitar sentir algo por Amy, es tan perfecta.” Aquellas dos frases se repetían en la cabeza del joven Fabiá, comenzó a correr hacia la nada dejando a Amy sola en la entrada de su casa, Fabián corría lo más rápido que pudo hasta que se alejo, miro al cielo y pego un fuerte grito.

Capitulo 10 - Una cruel realidad


Aitor estaba en el salón mirándose fijamente con su compañero Fabián, Trevon estaba mareado, se había levantado hace poco pero no estaba bien. La causa del mareo de Trevon: Había pasado demasiado tiempo en La Jaula Del Tiempo y no estaba acostumbrado aquel mundo.
-He investigado sobre ti-Dijo Aitor.
Trevon no contesto, supo que Aitor se refirió a él, apretó los puños, no dejaba de mirar al suelo. No tenia casa, ni familia… No tenía nada y todo porque el amor le llevo ha hacer la locura más grande de mundo.
-Moriste en el día 21 de septiembre de dos mil quinientos cincuenta y ocho, al menos eso dice internet que nunca se equivoca.
Fabián estaba jugando con su móvil, el móvil era táctil y cuando hablabas se escribían los mensajes, la tecnología estaba muy avanzada…
-¿Eso qué es?-Pregunto Trevon.
-Un móvil ¿En tu época existían?
Trevon se lo quito, se emociono bastante al ver el teléfono.
-Hace miles de años que no cojo nada de tecnología ¡Me encanta!
No tardo en rastrearle y aprender cómo se usaba, Fabián se quedo realmente sorprendido, aunque un poco disgustado porque le quito el móvil. Aitor se reía por aquella situación.
-Te compraremos un móvil para ti solo-Dijo Aitor mientras se levantaba del sofá.
-¿A dónde vas?-Preguntó Fabián.
-A buscaros una casa para que viváis vosotros dos, no podéis quedaros en mi casa por toda la eternidad, necesitáis un trabajo por lo que me encargare de encontrarlo también.
-¿Qué?-Dijo Fabián sorprendido.
-Yo tengo la casa pagada, no tengo problemas y en la época en las que estamos el agua sale bastante barata, y me la pagan mis abuelos.
Después de discutir un poco aquellos dos Aitor se fue de aquella casa. Caminaba por la calle, sin prisas y parándose poco a poco. Una chica se acerco a Aitor.
-Oye... ¡Me he perdido!-Dijo la joven.
-¿Si? ¿Dónde vives?
-No soy de aquí, vivo en Francia.
El joven se llevo la mano a la cabeza, no quiso decir eso.
-¿A dónde te tengo que llevar?-Pregunto.
-Al hotel Carol.
-Muy bien, te llevare.
Aitor empezó acompañar a la joven hacia aquel hotel, ella quería tomar caminos rápidos por lo que se fueron por un callejón oscuro. El chico tenía prisa y no tenía ganas de acompañarla, ella se paró de golpe y se dio la vuelta mirando a Aitor a la cara, saco algo del bolsillo… Era un cristal.
-¿Qué? ¿Quién eres?
-Mi nombre es Alysa, encantada… Estrella X me mando para que te matase.
-¿Otra vez ella?
-¿Ella? Estrella X es la futura sucesora de Los Magnas.
Aitor se cayó sorprendido, no se esperaba esa respuesta. Corrió hacia Alysa, fue a lanzarle una llamarada pero se dio cuenta que ese cristal no era real.
-¿Otro cristal de una Jaula Del Tiempo?
Alysa se quedo realmente sorprendida, no entendía lo que quería decir ¿Cómo sabía lo que era? Solo muy pocos sabían de la existencia de aquellos horribles cristales. Alysa furiosa grito.
-¡ESTOS CRISTALES TE HARAN SUFRIR COMO HICE SUFRIR AL HIJO DE PUTA DE TREVON!
¿Qué? Ella conocía a Trevon, quedo realmente sorprendido, pero no le importo demasiado, quiso saber más sobre el tema.
-¿Tú conoces a Trevon? Tú también vienes de otra época y encima para jodernos…
Alysa salió corriendo al oírle decirle eso, Aitor no tardo en empezar a correr siguiéndola, se volvió una persecución, salieron del callejón y llegaron a una carretera, donde tuvieron que saltar por los coches que estaban parados, la gente extrañaba le miraba. Allí estaba Amy, observando cómo se peleaban.
-¡¡¡¡AITOR!!!!-Grito Amy.
El chico se distrajo y Alysa desapareció de aquel lugar, Aitor salto del coche y la miro pidiendo perdón, estaba sonrojado.
-¿Qué haces aquí Amy?-Pregunto.
Ella le pego un guantazo en toda la cara, Aitor no entendía nada de lo que estaba pasando por lo que se puso a temblar… En su mente empezó a recordar cuando tenían seis años, estaban en la guardería jugando con la pelota.
-¡Oye, tú y yo nos casaremos de mayores!-Dijo la pequeña Amy.
-¿¡Que!? Casarse es de nenas…
-¡Maleducado!
Aitor reacciono y volvió a la realidad, solo fue un pequeño recuerdo. Quiso decirle a Amy todo lo que sentía, él le amaba con mucha fuerza pero no sabía cómo decirlo, después de tanto tiempo de pensar abrió los ojos y pudo ver que Amy se iba.
Aitor estuvo en un banco sentado, estaba deprimido mientras veía a los niños del parque columpiarse, se lo estaban pasando muy bien, el recordaba cuando Amy y él jugaban de pequeños, aunque normalmente solían jugar con las videoconsolas. Un niño se le acerco, estaba feliz.
-¡Tu eres el que el otro día se paso muchos niveles de mi videojuego!-Dijo el niño.
Aitor le sonrió y se lo afirmo.
-Sí, te acuerdas de mí ¡Eh!
El niño se sentó a su lado y empezó a mirar hacia el cielo.
-Te seré sincero ¿Vale? Veo que puedo confiar en ti…
-Dime pequeño.
-¿Tú crees en los dragones? ¿Hadas? Es que veras, mis padres no paran de pelearse… Mi hermano siempre se mete conmigo y por mucho que estudie para los exámenes del colegio suspendo, creo que esforzarse no sirve de nada y veo la vida muy aburrida.
Aitor escuchaba aquel niño sorprendido, lo más sorprendente era ver cómo le hablaba, con aquella dureza.
-Necesitas creer en cosas mágicas porque piensas que esta vida es muy aburrida… ¿Verdad?
-¡Sí!-Afirmo el niño.
-Te diré un secreto, las hadas y dragones existen.
Aitor toco con el dedo corazón el pecho del chico como empujándole, luego le miro a los ojos y le sonrió.
-Ahora me tengo que ir.
Aitor se levanto del banco y se fue hacer unos recados, pudo oír gritar al chico dándole las gracias.
Aitor hizo un recado y volvía con una bolsa a casa, entro a casa animadamente y miro a sus dos amigos con una gran sonrisa.
-¡Hola!-Dijo él.
Fabián le miro de forma triste, no quería dejar aquella casa y quería seguir viviendo con él como cuando despertó en aquella cama.
-¿Sabéis? ¡Hare unas reformas en la casa y añadiré unas habitaciones!-Sonreía Aitor.
Metió la mano en la bolsa, y saco algo, era una caja, se la dio a Trevon que estaba viendo la tele bastante emocionado.
-¿Esto es para mí?-Pregunto el joven.
-Sí, es para ti.
Trevon abrió la caja y era un móvil, se emociono al verlo, no se lo había imaginado, encendió el móvil y lo registro entero, Aitor se puso a cocinar con una leve sonrisa mientras Fabián le enseñaba como manejar aquella maquina a Trevon. Los tres se sentían felices, aquel niño le había enseñado una cosa a Aitor: Los dragones y las hadas existen.

miércoles, 16 de enero de 2013

Capitulo 9 - La llegada de Trevon a la Jaula Del Tiempo


El fin parecía que llegaba lentamente, Fabián intentaba quitarse el collar, cada vez era más difícil, el chico que estaba encerrado en la misma jaula que él abrió los ojos lentamente, parecía triste.
-No podrás quitarte el collar y si lo consigues, no tardara en explotar y matarnos a los dos.
-¿Qué?-Se sorprendió Fabián.
El chico no dijo nada mas, apretaba el puño, A Fabián no se le ocurrió usar sus poderes para poder salir de aquel oscuro lugar.
-Llevo aquí miles y miles de años, ya he perdido la cuenta… Mi nombre es Trevon ¿Y el tuyo?-Dijo aquel chico.
Fabián no supo que contestarle.
-¿Qué clase de lugar es este?
-Una jaula de tiempo.
-No, me refiero a este mundo, este no es el mundo del fuego.
-¿Mundo del fuego? Estamos en una prisión del tiempo, en estos lugares quien se encierra aquí, no nos podremos morir aunque tengamos hambre, no creceremos ni un centímetro…
Fabián empezó a temblar, miro y había sonreído, sus ojos se volvieron oscuros, aunque aquella habitación había tan poca luz que apenas se notaba, Trevon apretó el puño. Fabián se volvió en una niebla oscura, Fabián miro hacia los dos cuando miro fuera de la jaula, allí estaba Fabián, se limpio los ojos una o dos veces, estaba realmente sorprendido.
-¿Cómo has hecho eso?-Pregunto.
-Espérame aquí, mi mejor amigo estará perdido en esta fábrica, le buscare y le encontrare, con sus poderes el fundirán esas barras de hierro y podrás salir.
Fabián salió de aquella habitación. Comenzó a buscar a Aitor, el cual seguramente estaba perdido, notaba el veneno que había a su alrededor pero ya era inmune a él, no entendía el por qué pero aprovecho para meterse en el laberinto “¡¡¡Aitor!!!” Gritaba Fabián buscando a su compañero, aunque estaba bastante perdido, cruzo a la derecha, luego izquierda, fue repto, otra vez a la derecha, pero en menos que cantaba un gallo se perdió.

Flash Back – 21 de Septiembre de 2558
Trevon caminaba por unas de las calles de su pueblo, estaba con su mejor amiga, Lucy, los dos charlaban tranquilamente.
-¡Oye Trevon!-Dijo ella.
Trevon no se entero de lo que dijo ella, estaba embobado mirando a alguien, pero claro, por esa calle había mucha gente, pero estaba claro que su mirada se dirigía a una chica.
-¿Sigues enamorado de Alysa?-Preguntó ella.
El chico se había callado y apretó el puño con gran fuerza, Lucy tenía razón, él aun no había podido olvidar a su ex-novia, odiaba ver que su mejor amiga siempre tenía razón.
-No entiendo porque ella me dejo…-Susurro él.
-Se canso de ti, se cansa de todos los tíos de los que sale, es una zorra.
Trevon se sintió fatal al oír eso.
Al anochecer.
Trevon toco la puerta de aquella casa, nadie abrió, la volvió a tocar y esperar, por fin abrieron después de cinco minutos de espera, era una mujer mayor.
-Lo siento, Alysa no está en este momento.
-Es mentira, la última vez me dijo lo mismo.
Trevon paso sin permiso chocando con aquella mujer, subió por las escaleras rápidamente y abrió la puerta de Alysa, ella estaba allí semidesnuda tumbada en la cama.
-No quiero verte, vete de aquí-Dijo ella.
-¡Vuelve conmigo, por favor!-Dijo él.
Alysa se levanto de la cama con una leve sonrisa y se acerco a él, acerco su cara a la de Trevon y le cogió de las dos manos.
-Querido, estaré contigo solo con una condición.
-¡Hare lo que sea, lo juro!
-Tranquilito, es un juego para divertirnos los dos-Ella tubo la última palabra.
La joven se acerco a la mesita, abrió el cajón y de allí cogió un Cristal De Viaje, lo apretó y apareció un pequeño portal.
-Si te metes en aquel lugar y consigues salir de allí, te daré mi corazón.
-¿Qué pasara dentro de allí?
-Se llama Jaula Del Tiempo, y está custodiada por un gran monstruo.
Trevon no dijo nada y entro en el portal, allí pudo ver una gran fábrica, al darse la cuenta el portal desapareció.
Alysa había sonreído, volvió a dejar El Cristal De Viaje en el cajón.
-Idiota… Nadie a conseguido salir de allí, y tu menos, un simple humano-Susurro.
Fin del Flash Back

Aitor andaba tranquilamente por aquel laberinto, se tranquilizo un poco después de todo. En frente suya apareció un terrible monstruo lleno de pelos y cuernos por todos lados, Aitor supo que la acción había empezado.
-¿Cómo se sale de aquí?
-Otra mascota… Mascota… Contigo ya tres mascotas.
Aitor escucho aquello y se enfado, corrió hacia el terrible monstruo, su cuerpo fue rodeado por una aura de fuego. Pego un puñetazo a la gran bestia, esta atravesó dos paredes, Aitor la atravesó andando tranquilamente, llego hacia aquella habitación la cual había una jaula con un chico.
Fabián llego corriendo a la habitación donde estaba Trevon y por sorpresa también estaba Aitor luchando contra aquel monstruo.
-¿Qué haces aquí?-Preguntó Aitor enfadado.
-¡Quería hacer el trabajo por mi mismo!
Aitor no contesto y fue a pegarle una patada al monstruo, este le cogió la pierna con su gran mano y giro y giro hasta marear ha Aitor, el cual cuando soltó choco contra la jaula, era tanto el calor que desprendía Aitor que la jaula empezó a derretirse, lo hizo en menos de dos minutos.
-¡Yo me encargo!-Dijo Fabián al ver a Aitor chocar contra la jaula.
Fabián se puso en frente de la bestia y se convirtió en un charco oscuro, poso debajo del monstruo y unas manos oscuras salieron de charco, las manos agarraron al monstruo con mucha fuerza, Aitor se levanto del suelo y corrió hacia el monstruo. Trevon aprovecho para salir de la jaula ya que estaba derretida. Aitor le pego un gran puñetazo al monstruo, este choco contra la pared y empezó a deteriorarse, los tres chicos le miraron de forma extraña.
-¿Qué está pasando?-Preguntó Fabián.
-El chico de la jaula ha salido de esta, tenía que mantener cerrado a alguien en esta jaula, era su fuente de energía-Respondió Aitor.
El corazón de aquella bestia salió de ella con gran fuerza, los jóvenes se sorprendieron y acercaron a este, el corazón se transformo en una extraña figura, en un segundo la figura atravesó a Trevon, el cayó al suelo desmayado al notar una gran pinchada en el corazón, seguidamente un portal apareció, llevaba hacia la tierra.
-Alguien no ha tendido una trampa y cambio el cristal-dijo Aitor.
Fabián cogió a su amigo que estaba tirado en el suelo y junto a Aitor cruzaron el portal.

Capitulo 8 - Cada uno por su camino


Fabián encendió la tele con el mando mientras se sentaba en el sofá, no tenía ganas de nada, últimamente se llevaba fatal con Aitor, no se querían ni mirar a la cara ni muertos ¿Qué le había pasado? Solo una pequeñas discusiones, pero eran tonterías, días anteriores se pelearon por ver la tele, porque Aitor hacia una comida bastante mala y tonterías varias. Cuando Fabián puso el canal siete Aitor se sentó también en el sofá “Ha desaparecido una chica de diecisiete años identificada como Keyla Kern, su familia está muy preocupada y se han registrado todas las zonas posibles” Decía la mujer de las noticias, ninguno de los chicos le hacía mucho caso a aquella noticia.
Se había hecho de noche, Aitor y Fabián se fueron a dormir. Aitor se aseguro que El Cristal De Viaje estaba en su mesita de noche como de costumbre. Los jóvenes no tardaron en dormirse.
En la habitación de Aitor se abrió un portal, estuvo unos segundos abiertos y no apareció nadie, poco a poco apareció apreciarse una sombra, era Estrella X, se acerco a la mesita de noche y cogió el cristal, lo cambio por otro que tenia entre la manga, poco después de guardarse el verdadero cristal se fue de aquella habitación.
Al día siguiente Aitor hizo el desayuno a Fabián y a él, los dos estaban comiendo animadamente.
-¡Fabián, dejémonos de tonterías! ¿Somos amigos?
Fabián no contesto a eso, Aitor se sintió algo mal. Aitor observo como su cristal (Que ahora era el que Estrella X había cambiado) empezó a brillar con una gran fuerza.
-Maldita sea, otra vez está pasando algo en el mundo del fuego ¿Me acompañas?-Dijo Aitor.
El joven fue arriba a ponerse su “uniforme” para el trabajo, las vendas blancas tardaba unos diez minutos en ponérsela, la máscara y otros accesorios le llevaban unos cinco minutos. Fabián pudo ver como Aitor subió a su habitación a vestirse por lo que él con su ropa normal pudo observar como El Cristal De Viaje estaba en la mesa del salón, lo cogió y lo agarro con gran fuerza, el portal apareció como solía aparecer.
Aitor acabo de vestirse, bajo al salón con prisa y pudo ver que Fabián no estaba en aquel lugar “Habrá salido a dar un paseo…” Pensó el joven, cogió el cristal que se posaba encima de la mesa y el portal volvió aparecer, Aitor lo cruzo con bastante prisa. El chico estaba sorprendido, justo delante suya había una gran fábrica muy extraña, al menos parecía eso.
-En el país del fuego no hay este tipo de fábricas…-Dijo entre susurros.
Comenzó a caminar hacia la fábrica, abrió la gran puerta y entro. Pudo oler algo ¿Qué era? Ni más ni menos que veneno y el no tardo en darse cuenta y salir de aquel lugar, estaba realmente sorprendido, fue a dar un rodeo al edificio con prisa, tenía que saber que estaba pasando esta vez en el mundo del fuego.
Fabián estaba dentro de la fábrica, estaba llena de pasillos y el estaba perdido entre todos ellos. El joven se empezó a sentir mareado por aquel extraño olor que no dejaba de oler, su vista se volvió borrosa, poco después su cuerpo empezó a pesarle, se apoyo en la pared para no caerse ya que cada vez le costaba más mantenerse de pie por sí solo, alguien se acercaba ¿Quién era? No era ningún humano, era un robot que se le quedo mirando fijamente. Fabián cayó al suelo de golpe.
Aitor dio la vuelta al edificio, estaba realmente sorprendido, solo había una puerta y una chimenea en todo el lugar, por lo que solo había dos entradas, una por arriba y la puerta principal, la chimenea estaba echando humo negro, seguramente contaminaría bastante, por lo que tendría que entrar por la puerta principal. Volvió al lugar de inicio y fue a entrar, así lo hizo, al meterse dentro de la fabrica se encontró con cuatro robot. Aitor agarro sus dos espadas que tenia colgando en su espalda y espero a que aquellas maquinas se acercasen a él, eso hicieron, el no tardo ni medio minuto en cortarlas por la mitad a todas, dentro de una había una mascarilla.
-Vaya, es mi día de suerte-Dijo él de forma alegre.
Se puso aquella mascarilla y cruzo la siguiente puerta encontrándose con una gran laberinto “Mierda” Pensó el joven, no se iba a dar por vencido por lo que empezó a caminar por aquel pequeño laberinto.
Aitor estaba perdido y muy agobiado, no sabía que camino tenía que coger, de repente lo supo, en el país del fuego no había robot, no usaban esa tecnología tan avanzada y lo comprendió, no estaba en el país del fuego ¿Dónde estaba entonces? Se dio prisa en caminar por los pasillos, tenía que salir de allí en cuanto antes.
-Que tonto soy… Podría cruzar el portal…
Con su mano agarro El Cristal De Viaje, pero no apareció ningún portal por lo que le extraño, no tardo en darse cuenta que era una trampa.
Estrella X estaba realmente animada aquel día, se encontró con su compañero Len, se acerco a él de forma animada.
-¡Hola!-Dijo ella.
-¿Te desasiste de ellos?-Preguntó Len.
Ella lo afirmo muy contenta. Len tenía forma asiática, quizás era de algún lugar de Corea o Japón, al menos eso parecía.
-Felicidades… Pronto la nueva Utopia nacerá de nuevo.
-¿Utopia?-Preguntó ella extrañada.
-Dicen que en el pasado los dioses unieron dos pequeños mundos, lo llamaron Utopia, aunque los dos mundos no se llevaban muy bien convivían en armonía, pero un día normal y corriente uno de ellos ataco al otro con terribles monstruos y una guerra se desato, la ira de los dioses hizo explotar uno de los mundos haciéndolo estallar con el otro y así creando solo unas pequeñas ruinas.
Estrella X escucho la historia muy emocionada, la verdad es que no le gustaban mucho las guerras, ella nunca la escucho.
-Nunca escuche ese cuento-Afirmo ella.
-No es un cuento, aunque ya no quede ningún superviviente de Utopia.
Ella se quedo temblando, la verdad es que no entendía nada.
-Pero… Dicen que solo hay siete mundos.
Len la miro y apretó el puño.
-Siete mundos son el origen de los miles y miles que existen.
Fabián se levanto del suelo, no sabía dónde estaba cuando se dio cuenta que estaba encerrado en una pequeña jaula del tamaño de un león, estaba un poco apretado en aquel lugar ya que no estaba solo encerrado allí, había un chico mas durmiendo.
-¡Eh tú, despierta!-Dijo el chico.
No despertó y Fabián noto que tenia puesto un pequeño collar de un perro, el cual no se podía quitar, el chico que estaba encerrado con él también lo tenia.

martes, 15 de enero de 2013

Capitulo 7 - Perdida entre los recuerdos


Mientras corría me dolía el pecho, cada paso que daba el dolor era más profundo, una voz me decía que no lo hiciera, yo corría mas y mas, la verdad es que creía saber a dónde iba pero era la mentira más grande que se me paso por la cabeza ¿A dónde iba? Me sentí cansada, muy cansada por lo que decidí parar a descansar un poco.
Caminaba lentamente, iba hacia la parada de autobuses, cada vez mas mensajes me llegaban al móvil “¿Estás bien?” Me escribía mi mejor amiga Maite, yo ignoraba esos mensajes ¿Por qué ella me preguntaba ese tipo de cosas? ¿Acaso sabía algo de lo que me estaba pasando?
Mientras caminaba algo raro pasaba, no sabía si era real, pero por cada paso que daba podía ver un recuerdo en la vida real. A lo mejor no era mío el recuerdo, o quizás sí.
Di el primer paso después de descansar, en menos de unos segundos todo se volvió oscuro, me di la vuelta, mire a la izquierda y derecha ¿Qué había pasado?
-¿Hola?-Dije asustada al ver todo oscuro.
En aquel instante vi a una niña más o menos de seis años, era yo, mi otro yo estaba con mi madre, las dos reían mientras ella le contaba un pequeño cuento.
-¡Entonces el lobo se comió a caperucita!-Dijo mi madre.
Ellas no podían verme, por lo que no podían saber que mi corazón se ablandaban y yo estaba en aquella misma habitación.
-¿Y qué paso mami?-Preguntó mi otra yo.
Mi madre miro el reloj, vio que era tarde por lo que cerró el libro rápidamente.
-Hija, ya es tarde, duérmete ya, anda.
Mi otra yo contesto y se tumbo en la cama, mi madre la tapo con aquellas grandes y gordas sabanas para que no pasase frio, en aquel momento había sonreído.
Volví a la realidad, pensé que todo había sido imaginaciones mías, por lo que el susto se me paso y volví a dar otro paso. Esta vez tenía ocho años, estaba en la playa sola caminando por la costa, llevaba el biquini puesto y estaba llorando, un chico se me acerco, era rubio de ojos azules, parecía tener mi misma edad.
-Hola-Dijo él.
-¿Quién eres?
-Eres muy guapa ¿Quieres conocerme?
Mi otra yo callo al ver lo que le pregunto y no pudo evitar reírse, yo al contrario estaba llorando. El tiempo paso como unos segundos y pude ver como los dos jóvenes jugaron en la playa, mi madre se acerco y me dio un grito.
-¡Keyla!-Dijo ella.
Mi otra yo fue corriendo hacia mi madre, pero antes de eso se acerco al chico rubio lentamente.
-Oye, dime tu nombre.
Quede sorprendida al oírme diciendo aquello, apreté mis puños con mucho miedo ¿De qué tenía miedo? No lo sabía.
-¡Keyla, ven ya!-Volvio a decir a mi madre.
Yo me acerque corriendo a la Keyla de ocho años, pero ella se alejo, no recordaban que no me podían ver, el chico rubio se quedo mirando de forma triste viendo como me iba con  mi madre, yo me acerque al niño, pareció susurrar algo:
-Mi nombre es… Teddy… Espero encontrarme contigo alguna vez…
¿Teddy? No podía ser, mire a los ojos aquel niño, no podía ser el Teddy que yo creía que era, estaba temblando, esto no era normal, lo peor aun es que me acordaba de ese recuerdo como su fuera ayer. Volví a la calle en la que estaba, di otro paso.
De repente no estaba en ningún sitio conocido, era un gran cine, claro, no me acordaba de aquel cine, tenia catorce años entonces, me acerque al lugar donde estaba sentada mi otra yo, la película era de miedo mientras el chico que había al lado de ella intentaba meterle mano, yo estaba realmente sorprendida como le rechazaba, yo no tarde en darle calabazas al chico y dejarle claro que no quería relaciones sexuales con él… Bueno, yo no se lo deje claro exactamente, fue mi otra yo para no confundiros, el chico me cogió de la muñeca y dijo algo:
-No quiero que este la cama vacía, sin ti… No me dejes.
Si, la frase fue cutre, mi otra yo no le hizo caso y se fue de allí, no le molesto a mirarle a los ojos, yo lo hice, me di cuenta que el me amaba de verdad ¿Cómo era su nombre? Le he olvidado…
Daba pasos por aquella calle y aparecía en lugares distintos, era increíble ver mi pasado desde los ojos que tenia ahora, descubrir mis errores y virtudes solo con observarme, nunca se me ocurrió intentar recordar el pasado.
El último recuerdo, di el último paso. ¿Qué? Ese no era ninguno de mis recuerdos, estaba en un lugar oscuro, mientras llovía, la gente estaba corriendo asustada mientras unos horribles monstruos se comían a la gente, parecía una cacería, estaba realmente perpleja ¿De verdad estaba viendo todo aquellos recuerdos y no recuerdos? En medio de toda la gente que huía había un chico de unos ocho años más o menos, me acerque para verle bien, era Teddy y estaba llorando una chica intentaba protegerle, le abrazo de golpe.
-Hermana, no quiero irme de Utopia… No quiero dejar este mundo.
-Hermanito, lo tendrás que dejar, ya verás que divertidos son los otros mundos.
La chica tenía un cristal en la mano ¿Qué era exactamente? Con solo apretarlo apareció una especie de puerta mágica, no entendía muy bien lo que estaba pasando, de repente Teddy fue empujado a esa puerta oscura, era como un agujero negro. Yo corrí a ver si podía meterme dentro también pero la puerta desapareció, la chica se levanto del suelo y una especie de espada apareció en su mano derecha, la joven empezó atacar a los monstruos, no tardo en estar rodeada.
-¡No!-Dije yo asustada.
La chica me miro ¿Me podía ver? Tenía miedo en ese momento ¿Por qué ella me podía ver?
-¿Eres Keyla?-Dijo la chica.
-Si… ¿Por qué me ves?
Ella no contesto a esa pregunta, no estaba asustada y tenía bastante miedo, temblaba de los nervios.
-Dije a mi hermano Teddy que Mady, que soy yo, le quiere mucho y nunca dejara de estar a su lado.
Ella se llamaba Mady, me había sonreído en aquel instante cuando una flecha le clavo el corazón me quede perpleja al ver tal imagen, ella cayó al suelo con una sonrisa, cerré los ojos con mucho miedo.
Desde que ella me dio aquel mensaje para su hermano, lo supe todo, descubrí la verdad y el oscuro pasado de Teddy, no entendía que era Utopia, pero me dio igual.
Al abrir los ojos vi que había cruzado la calle entera, ahora solo tenía que subir unas escaleras metálicas, así lo hice, subí corriendo. Al llegar a la estación de autobuses no había ni un solo autobús. Pero si había una batalla entre unos extraños hombres y Teddy, no me extraño, corrí hacia Teddy.
-¡Teddy, lo sé todo, se que tú te acuerdas de mí! ¿Aquel día que estuvimos jugando en la playa fue cuando llegaste a nuestro mundo ¿Verdad?
Teddy me miro de forma extraña, ahora no era el momento de charlar, los hombres parecían que le intentaban golpear pero Teddy no recibía ni un solo golpe de daño, todos los golpes que le daban le atravesaban, como si fueran de agua, el no se tomaba el combate en serio.
-¡Tu hermana Mady está junto a ti, te quiere y siempre estará a tu lado protegiéndote!-Dije con una gran sonrisa.
Le había entregado el mensaje de Mady a Teddy, me sentía feliz por hacer una buena obra, aunque le decía las cosas a gritos y el rubio estaba ocupado luchando contra esos tipos, sabía que él podía vencerlos y tenia poderes, lo estaba viendo con mis propios ojos. Uno de aquellos hombres me miro con una leve sonrisa.
-¡No!-Dijo Teddy-¡El combate es entre vosotros y yo mamones!
El hombre estiro la mano hacia a mí, tenía todos los dedos apuntándome, estos se alargaron y se convirtieron en barrotes de hierro de tamaños de sus dedos, quede sorprendida, se alargaban cada vez mas y demasiado rápido, no puse escapar. Esos barrotes fueron clavados en mi cuerpo, en mi estomago, en la pierna, en el brazo y el pecho. No llore, no grite, aun seguía sonriendo porque podía ver a Teddy muy enfadado.
-¡Magnas hijos de puta!-Grito Teddy.
Yo cerré los ojos lentamente, aunque sintiera mucho dolor, debía ser fuerte.

Capitulo 6 - En lo profundo de mi corazón


Estaba pasando un mal momento en aquella época, tres de marzo de tres mil cuatrocientos cuatro. Hace tres días me cambie de colegio porque en mi antiguo colegio me humillaban y se metían conmigo, mi nombre es Kayla y suelo ser una chica entrometida, tengo diecisiete años y… ¿Qué puedo decir de mi? Soy una chica normal y corriente.
Llegue a clase tarde como de costumbre, aunque solo llevaba tres días en el nuevo instituto ¿Soy tonta? Mi reputación ya era mala de por sí, pero aun así hice alguna que otra amiga. Me senté en mi pupitre y me toco leer, después de aquello termino la  clase. Maite se acerco a mí con un libro, lo puso encima de la mesa.
-Toma, ya me lo he leído, muchas gracias por dejármelo-Dijo ella.
Yo apenas la escuche, estaba embobada mirando a un chico, era rubio y llevaba un gorro blanco, estaba rodeado de chicos y chicas.
-¡Oh no! ¿Te gusta Teddy?-Añadió Maite.
Me sonroje y me levante del pupitre de golpe, le tape la boca como pude, nunca estuve tan roja, me empezó a gustar desde el primer día que llegue al nuevo colegio, el fue la primera persona en saludarme.
-Es el chico más popular del instituto, no podrás conocerle ni en sueños, tiene miles de amigos… Pero claro, son todos unos interesados.
-¿Qué quieres decir con eso?-Pregunte interesada.
-La familia de Teddy tiene mucho dinero, es rica.
-No lo sabía…
En aquel momento Teddy se alejo del grupo en el que estaba y se acerco a mi pupitre, creo recordar que no tardo demasiado tiempo en hacerlo, miro el libro que su amiga Maite dejo en la pequeña mesa y lo cogió.
-¡Vaya, este libro me encanta!-Dijo él.
-¿En serio te gusta Crónicas de la luz?-Dije muy animada.
Maite se quedo realmente sorprendida al ver como Teddy se me acerco y me hablo… Aun tengo una pequeña duda con todo lo que había pasado ¿Fue el libro lo que te trajo a mi? No me arrepiento de nada de lo que paso en aquel momento, descubrir algo muy importante sobre ti; Te gustaba leer.
Los días pasaban, cuatro de Marzo, cinco, seis… Siete.
Salí de pequeña casa, no era realmente grande y elegante pero si era bonita, las ventana de cristal estaban tapadas por unas cortinas mire al cielo y no era un día muy bonito que digamos, estaba nublado y parecía que iba a llover, no me importo. Empecé a caminar hacia el instituto, no podía parar de pensar en Teddy, desde que me hablo el día tres no se volvió acercar a mí.
Cada paso que daba quedaba menos, aunque era algo lógico. Tenía que cruzar la carretera, lo iba hacer, en menos de un minuto pude observar como un coche iba atropellar a un niño ¿Cuántos años podría tener? ¿Seis? ¿Siete? Corrí lo más deprisa que pude y me puse en frente del niño para que no le atropellasen a él, si no a mí ¿Por qué había hecho? El era demasiado joven para morir y yo solo era una loca enamorada que no le importaba nada. Toda mi vida paso por mi mente en unos segundos, recordé todas las navidades que pase junto a padre y madre, mis abuelos y mi hermano pequeño, también recordé la primera vez que conocí a mi hermana mayor, me llevaba bien con ella, todas las relaciones que tuve con chicos, recuerdo que rompieron conmigo por no querer tener relaciones sexuales, sí, soy virgen ¿Y qué? También se me paso por la cabeza cuando me despedí de mis amigas de Francia para ir a este hermoso país… Pero eso ya daba igual, todo acabo. Abrí los ojos y mire a todo lo que había a mí alrededor, estaba todo oscuro.
-¿He muerto? No he sentido nada…-Susurre.
En frente mía apareció un chico, era Teddy corrí a abrazarle, empecé a correr pero no conseguía alcanzarle, el muchacho me susurro algo ¿Qué decía? No le escuchaba, intente leerle los labios “Vive, no me gusta que la gente muera” Susurro el chico. Estaba perpleja, cerré los ojos de nuevo y note como alguien me besaba, eran sus labios y lo más hermoso que había vivido nunca. Abrí los ojos lentamente, ya no estaba en aquel lugar oscuro, estaba en mi habitación tumbada en la cama, me levante lentamente ¿Lo que había vivido fue real?
Baje por las escaleras lentamente, un escalón, dos, tres…Estaba todo como siempre, me dirigí al salón donde estaría mi madre, abrí la puerta y allí había una mujer, también había un niño sentado al lado de aquella mujer.
-¡Mira, la chica que me ha salvado!-Dijo el niño señalándome.
Me quede perpleja, no entendía nada ¿Qué había pasado? Comencé a temblar ya que no recordaba que hubiera salvado aquel niño. Su madre se levanto y se dirigió hacia a mí, me cogió de las manos muy nerviosa.
-¡Muchas gracias, no sé quien seria ahora sin ti! ¿Cuál es tu nombre?
Aquella madre lloraba, ahora entendía lo que sentía una madre por su hijo, poco después entendí que ella estaba dispuesta a darme lo que sea por haber salvado a su pequeño.
-¿Mi nombre?-Le conteste nerviosa.
-Claro, para agradecértelo necesitare saber tu nombre ¿No?
Cerré los ojos y lo volví abrir rápidamente, pero todo seguía igual.
-Me llamo Kayla… Si, Kayla es mi nombre ¿Verdad, mama?
Mi madre me miro de forma extraña, yo estaba confusa y no entendía nada de lo que estaba pasando. Corrí hacia mi habitación sin decir nada, registre los bolsillos de mi pantalón, no era más las sorpresa al descubrir que había una nota dentro del bolsillo izquierdo “Te espero en la parada de autobuses ¿Vendrás?” Quien lo hubiese escrito tenía una letra realmente hermosa. Baje por las escaleras corriendo y salí de mi casa lo más rápido que puse, en el papel no había hora así que no sabía si el que me la había escrito estaba allí, corría lo más rápido que podía. Mi móvil empezó a sonar, me pare para ver quién era, Maite parecía estar preocupada pero no le cogí el teléfono y seguí corriendo hacia la parada de autobuses… Ojala no me hubiese enamorado, ojala no hubiese ido a aquel lugar… Ojala le hubiera respondido la llamada a Maite.